En su reconocido y polémico libro Inside The White Cube: The Ideology of the Gallery Space, Brian O’Doherty (Nueva York, 1928) agrupaba una serie de ensayos donde desgrana las condiciones estéticas que rigen el espacio expositivo (el white cube o «cubo blanco») y que, de hecho, lo fundan y definen ontológicamente. En este sentido, el crítico de arte y escritor irlandés-estadounidense critica la pérdida del cuerpo a la que se ve sometido el espectador en favor de la preminencia del ojo -al entrar en la galería-, que sería el verdadero y único visitante de la sala. También desvela la ideología latente y sibilina que sustenta el espacio expositivo: la apología de la presencia y de la pureza; aquella capaz de concentrar la mirada del visitante en el objeto artístico; aquella fuerza de ocultación que descontextualiza las obras de arte, como si estas existieran de forma anacrónica, fuera del tiempo y del espacio, más allá de su contexto de creación, desligadas de su creador.

Se trata continuamente de difuminar su rastro, su memoria, su vida previa, y todo el entramado de relaciones que han conformado y precedido al objeto artístico hasta ocupar el lugar sagrado en el pedestal de la galería. Tanto es así, que O’Doherty sostenía que «el no-lugar de las galerías representa, como la iglesia medieval, un sistema de mercado y una fe» y que, para su ideación y edificación, las leyes deben ser «tan rigurosas como las que se aplicaban a la construcción de las iglesias medievales». Con todo ello, el principio básico que subyace es la pérdida del mundo exterior, la desconexión absoluta de «la vida» que transcurre extramuros, el aislamiento de las obras de arte del tiempo y de sus vicisitudes. El objetivo implícito no es otro que el arte pueda «vivir su propia vida» para la eternidad.

Tratando de rehuir aquellas premisas y condicionantes, pero sin poder escapar totalmente de ellas -al ocupar el white cube sobre el que tantas críticas vertió hace décadas-, la exposición In the Context of the Collection: Brian O’Doherty. Phases of the Self, ubicada en el Kunstmuseum Liechtenstein y comisariada por Roman Kurzmeyer, pone en vibración, diálogo y confluencia la obra y pensamiento del artista con las de otros muchos creadores. Todo ello con la voluntad de que nos acerquemos a la figura de Brian O’Doherty de una manera más plural, abierta y polifónica, como si al entrar al espacio expositivo no rezásemos únicamente al pedestal sobre el que se posa su figura, con la voluntad de enaltecerlo, sino con la intención de que nos dejemos atravesar por otras tantas formas de hacer, sentir y pensar, otros tantos creadores, escuchando así una multitud de voces: una orquesta coral que canta al unísono. De esta forma, la exposición aborda la obra del artista, crítico de arte y escritor irlandés-estadounidense, pero se centra en la imagen abierta de sí mismo, en la percepción de su papel como individuo y como artista, que desarrolló en un diálogo con artistas contemporáneos. Para ello, se presenta una selección de sus primeras obras de arte conceptual junto con libros y revistas de su trabajo como crítico de arte y escritor.

Esta fricción y confluencias puestas en movimiento en el Kunstmuseum Liechtenstein hablan de Brian O’Doherty más allá de él mismo, a través de sus lindes, roces y contagios. La constelación de obras que conforman la exposición exploran, experimentan e interfieren en el espacio expositivo, generando así una arena de juego, transferencia y trasvase perpetuo. En suma, en diálogo con obras de la colección del Kunstmuseum Liechtenstein, la exposición pretende mostrar cómo la obra de O’Doherty se inserta en las prácticas artísticas, críticas de arte y literarias de nuestro tiempo.

Algunas de estas obras entrelazadas y en diálogo silencioso son la de artistas como Saâdane Afif, Paweł Althamer, Denise Bellon, Walter Benjamin, Joseph Beuys, Louise Bourgeois, Marcel Broodthaers, Joseph Cornell, Marcel Duchamp, Latifa Echakhch, General Idea, Louise Guerra, Patrick Ireland, Kimsooja, Matts Leiderstam, Sol LeWitt, Marisa Merz, Charlotte Moth, Sonja Sekula, Erik Steinbrecher y Jacques Villon (Gaston Duchamp). Con todo ello, visitar In the Context of the Collection: Brian O’Doherty. Phases of the Self se presenta como una oportunidad única para adentrarse en la figura y obra de Brian O’Doherty desbordando su propia identidad, su propia creatividad, para comprenderla y sentirla de forma más certera, para imbuirnos de pleno en su imaginario, su cosmovisión, su universo. Asistir a esta muestra nos invita a imaginar las posibilidades ocultas del espacio expositivo, a conocer a Brian O’Doherty en el cubo blanco, pero huyendo de este continuamente: a explorar su obra y figura «más allá» del cubo blanco.

 

(In the Context of the Collection: Brian O’Doherty. Phases of the Self, en Kunstmuseum Liechtenstein, Vaduz (Liechtenstein). Hasta el 15 de enero de 2023)