La Virreina Centre de la Imatge (Barcelona) presenta una exposición del trabajo fotógrafico de Latif Al-Ani. En Iraq, tras la independencia de los imperios otomano —al final de la Primera Guerra Mundial— y británico —tras la Segunda Guerra Mundial—, las tensiones entre la religión contraria a las imágenes naturalistas sagradas y la permisividad icónica del anglicanismo —cercano al catolicismo—, en unos años en los que la imagen fotográfica se extendía por la prensa gráfica, no detuvieron a Latif Al-Ani. No fue el primer fotógrafo iraquí —los sultanes otomanos que dominaban Iraq eran aficionados a la fotografía—, pero seguramente fue el más importante.

Sus fotografías retrataron un país, la capital, Bagdad, y una sociedad que ya no existe debido a las guerras civiles y las invasiones, la caída de la monarquía —en 1958—, el alejamiento de la órbita soviética —a finales de los años ochenta— y la deriva integrista tras la Segunda Guerra del Golfo, la guerra civil subsiguiente y el actual terrorismo. Se trataba de imágenes de una ciudad, una cultura y una sociedad que quizá solo existieron en el ojo del fotógrafo. Latif Al-Ani trabajó para el Ministerio de Información y la agencia de noticias iraquí, y para una publicación ilustrada de la Iraqi Petroleum Company documentando la industrialización del país en unas vistas en ocasiones aéreas, despegadas de la realidad —y la miseria cercando la ciudad—, a nivel de la calle, buscando una imagen que coincidiera con los sueños y las aspiraciones de una sociedad que accedía a la independencia después de siglos de dominación otomana y británica.

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Calle Shorja, Bagdad, 1960-1969. © Arab Image Foundation, Beirut

Latif Al-Ani retrató una sociedad que se urbanizaba, sin obviar el carácter tradicional de maneras de ser y de obrar, retraídas ante los rápidos cambios que se producían. Recurrió a la ironía mostrando a los primeros turistas extranjeros acaudalados, ajenos al país, posando ante las ruinas del pasado, convertidas en un decorado o un trofeo de caza.

Con la llegada de Saddam Hussein al poder, tras una serie de golpes de estado y asesinatos, y la devastadora guerra entre Iraq e Irán en 1980, se prohibió a Latif Al-Ani realizar fotografías en el espacio público. Su nombre y su obra desaparecieron, así como sus archivos —y los archivos públicos que conservaban las publicaciones ilustradas con imágenes suyas—, desaparecidos durante el bombardeo de Bagdad en 2003. Algunos, sin embargo, se salvaron tras la donación de la fotógrafa marroquí Yto Barrada, admiradora de Latif Al-Ani, a la Arab Image Foundation de Beirut. Fallecido en noviembre de 2021, la figura de Latif Al-Ani emerge desde una exposición antológica en la Bienal de Venecia en 2015, revelando una imagen de Bagdad y de Iraq a menudo olvidada o desconocida, que quiebra la imagen del país y de la ciudad que hoy impera.

(Bagdad, «Un lugar moderno» (1958-1978) Latif Al-Ani, en La Virreina, Barcelona. Del 29 de abril al 10 de julio de 2022)