El Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid) ha traído alrededor de 40 cuadros de gran formato del influyente pintor norteamericano Alex Katz, que será el protagonista del verano en la programación del museo madrileño. La muestra, que constituye la primera retrospectiva dedicada a Katz en España, ha sido comisariada por el director artístico del centro, Guillermo Solana, en estrecha comunicación con el propio artista, que sigue en activo, y su estudio. De esta forma, el icónico estilo pictórico de Katz, una de las grandes figuras del arte pop en los Estados Unidos, se ve representado en su totalidad, mostrando la gran variedad de temas con los que ha trabajado el artista a lo largo de su carrera.

Alex Katz, Cocktail Party

Procedentes de instituciones tan importantes como el Museum of Modern Art (MoMA), el Whitney Museum of American Art o el Metropolitan, las piezas que se presentan en la exposición trazan un recorrido desde sus inicios, en 1959, a la actualidad. De padres rusos emigrados a los Estados Unidos, Alex Katz se sintió atraído por el arte desde muy pequeño, lo que le llevaría a estudiar en la escuela de arte Cooper Union de Nueva York, donde permanecería durante sus años de iniciación en el mundo del arte. A partir de los años cincuenta, Alex Katz empieza a exponer sus pinturas alrededor de Nueva York, logrando en 1954 su primera individual en la Roko Gallery. Deste este momento, la carrera del pintor estadounidense despegaría, cosechando grandes éxitos alrededor del circuito artístico neoyorquino e internacional.

La exposición está dispuesta a partir de seis secciones, que ahondan en distintos intereses temáticos del artista, para así mostrar una visión panorámica de una carrera tan prolífica. Se inicia el recorrido en Retratos y grandes lienzos, que se centra en la especialidad y el rasgo más distintivo de la pintura de Katz: el retrato en grandes formatos. Sus primeros retratos los realizaba a su círculo cercano de amigos y familiares, disponiendo sus rostros en frente de fondos monocromos que realzaban las características visuales y psicológicas de los retratados. A continuación, Retratos múltiples explora el interés de Katz por la experimentación con el retrato, al que buscaba llevar a sus límites formales multiplicando las figuras que retrataba en un ejercicio que recordaba a la sucesión de fotogramas en el cine. Por otro lado, Retratos de grupo refleja una serie de lienzos que realizó el pintor de otros artistas o amigos reunidos en sus espacios habituales, plasmando de esta forma la espontaneidad del momento.

Alex Katz, Gold Black

Cambiando de género, nos encontramos con la sección Grandes paisajes, que examina su producción paisajística de finales de los años ochenta y años noventa, cuando dio un giro a su reconocida pintura de retratos para interesarse por el estudio del entorno, creando una serie de paisajes de gran formato con los que quería transportar al espectador a tales lugares. Otro elemento de la naturaleza que fascinaba a Katz eran las flores, que pintó en primeros planos a finales de los sesenta, conformando la sección Flores. Por último, la exposición concluye el recorrido por el trabajo de Alex Katz con sus Cutouts, una práctica que empezó a desarrollar en 1959, con la que otorga una cierta tridimensionalidad a la pintura. En un primer momento, recortó el dibujo que había pintado en el lienzo, por no estar satisfecho con el fondo, y lo montó sobre un trozo de madera. Después, contento con el resultado, siguió trabajando en otras ocasiones directamente sobre lapropia madera u otros materiales, como el aluminio.

(Alex Katz, en Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Del 11 de junio al 11 de septiembre de 2022)