Del 4 al 8 de febrero tiene lugar una nueva edición de Zona Maco, sin duda alguna la feria latinoamericana que ha conseguido convertirse en la cita más importante del arte contemporáneo en toda América Latina. Y eso a pesar de una dura competencia cada vez más optimista de Sao Paulo, o Bogotá, la energía económica de Lima y la renovación de ArteBa. Sin duda la posición geográfica y cultural de México le da una ventaja difícil de superar y, además y tal vez sobretodo, Zona Maco se ha convertido en algo que a veces se olvida demasiado fácilmente: una cita agradable en una ciudad llena de energía y fuerza (para bien y para mal). Una feria que se asocia a una ciudad a la que todo el mundo quiere ir. Desde el 2002 Maco se viene celebrando con unos inicios que le daban un aire de feria portátil, con la buena mano empresarial de su dueña e inventora Zelika García y el conocimiento del sector y la inteligencia asociativa de su director artístico, el español Pablo del Val (que ya antes dirigió la Feria de arte de Guadalajara, de exagerada buena memoria en el país). En Maco (como todos la llamamos) hemos vivido situaciones que podrían dar pie a novelas, remarcando el surrealismo de un país incomprensible pero que a pesar de todo saca ventaja de las situaciones más increíbles. Así las cosas, este año nuevamente veremos circular los dólares y la gente guapa, los jóvenes ávidos de ver y ponerse al día junto con coleccionistas, curadores internacionales y artistas de todo el mundo. En su Sección general participan un total de 69 galerías de todo el mundo, entre ellas prácticamente todas las que son realidad en México, junto con otras internacionales de la talla de Mai 36 de Zúrich, Gladstone de Nueva York o Victoria Miro de Londres, y diez españolas de las que algunas también están asentadas en México e incluso alguna exótica asentada en Lima. En sus secciones de Nuevas Promesas (curado por Pablo del Val) 23 propuestas de artistas avalados por galerías de todo el mundo; en Maco Sur (curado por Joâo Mourâo, de Portugal) otras 23 aportaciones que vienen de ese lugar tan ambiguo que se define como el sur; en Arte Moderno, el curador mexicano Mauricio Marcin selecciona 14 galerías con obras ya históricas, que supone un aliciente esencial en una feria de estas características con un público heterogéneo. Se completa la feria con una sección de diseño en la que participan 31 expositores entre tiendas y productores, seleccionados por Cecilia León de la Barra, México, y por una nutrida participación, sin duda excesiva, de revistas, editoriales y patrocinadores que llegan a confundir al experto y le da un aire final excesivamente aglutinador, pero tal vez inevitable para la supervivencia de una feria privada, ajena a cualquier posible comparación con las ferias que se realizan con el amparo de una entidad ferial nacional. (Zona Maco, Centro Banamex, México. Del 4 al 8 de febrero de 2015).

Imagen: Yayoi Kusama. Infinity Mirrored Room – Love Forever, 2011.

Del 4 al 8 de febrero tiene lugar una nueva edición de Zona Maco, sin duda alguna la feria latinoamericana que ha conseguido convertirse en la cita más importante del arte contemporáneo en toda América Latina. Y eso a pesar de una dura competencia cada vez más optimista de Sao Paulo, o Bogotá, la energía económica de Lima y la renovación de ArteBa. Sin duda la posición geográfica y cultural de México le da una ventaja difícil de superar y, además y tal vez sobretodo, Zona Maco se ha convertido en algo que a veces se olvida demasiado fácilmente: una cita agradable en una ciudad llena de energía y fuerza (para bien y para mal). Una feria que se asocia a una ciudad a la que todo el mundo quiere ir. Desde el 2002 Maco se viene celebrando con unos inicios que le daban un aire de feria portátil, con la buena mano empresarial de su dueña e inventora Zelika García y el conocimiento del sector y la inteligencia asociativa de su director artístico, el español Pablo del Val (que ya antes dirigió la Feria de arte de Guadalajara, de exagerada buena memoria en el país). En Maco (como todos la llamamos) hemos vivido situaciones que podrían dar pie a novelas, remarcando el surrealismo de un país incomprensible pero que a pesar de todo saca ventaja de las situaciones más increíbles. Así las cosas, este año nuevamente veremos circular los dólares y la gente guapa, los jóvenes ávidos de ver y ponerse al día junto con coleccionistas, curadores internacionales y artistas de todo el mundo. En su Sección general participan un total de 69 galerías de todo el mundo, entre ellas prácticamente todas las que son realidad en México, junto con otras internacionales de la talla de Mai 36 de Zúrich, Gladstone de Nueva York o Victoria Miro de Londres, y diez españolas de las que algunas también están asentadas en México e incluso alguna exótica asentada en Lima. En sus secciones de Nuevas Promesas (curado por Pablo del Val) 23 propuestas de artistas avalados por galerías de todo el mundo; en Maco Sur (curado por Joâo Mourâo, de Portugal) otras 23 aportaciones que vienen de ese lugar tan ambiguo que se define como el sur; en Arte Moderno, el curador mexicano Mauricio Marcin selecciona 14 galerías con obras ya históricas, que supone un aliciente esencial en una feria de estas características con un público heterogéneo. Se completa la feria con una sección de diseño en la que participan 31 expositores entre tiendas y productores, seleccionados por Cecilia León de la Barra, México, y por una nutrida participación, sin duda excesiva, de revistas, editoriales y patrocinadores que llegan a confundir al experto y le da un aire final excesivamente aglutinador, pero tal vez inevitable para la supervivencia de una feria privada, ajena a cualquier posible comparación con las ferias que se realizan con el amparo de una entidad ferial nacional. (Zona Maco, Centro Banamex, México. Del 4 al 8 de febrero de 2015).

Imagen: Yayoi Kusama. Infinity Mirrored Room – Love Forever, 2011.