Slowtrack expone Woven, una muestra que une el texto y el textil, de alguna manera crea una única narrativa, un espacio concreto de creación de relatos. Una exposición que recoge el trabajo de mujeres ( y un hombre) que propone una escritura no alfabética, manifestando esa unión entre texto y narrativa, entre hombre y mujer, entre cultura y naturaleza. Una dualidad, obras que escapan de lo cotidiano para convertirse o autoproclamarse obras de arte. Desde las definiciones de Cornelia Parker, hasta la Penélope de Zoe Paul defienden la igualdad y no insisten en separarse de las obras hechas por los hombres. Como si de Odiseo se tratase. Pues el héroe de Troya no seria tan héroe si su querida Penélope no hubiese alargado su viaje creando por el día un telar y destruyéndolo por la noche, para volver a entrar en ese bucle que llevó a  Odiseo a vivir todas sus aventuras, hasta que ella decidió (obligada) a terminar su tejido.

La importancia de los tejidos como obra de arte y no como algo cotidiano, es parte del todo de esta exposición, eso y hacernos ver la importancia de la mujer en el arte, todo. Se usa la figura mitológica de Penélope como ejemplo de ambas. De mujer y de tejedora. Y de como por ser mujer y ser tejedora, el héroe tiene sentido en la historia, pues si esta hubiese decidido acabar su obra antes de tiempo (o a tiempo), el mito seria muy distinto. No es una exposición sobre la mitología, aunque mujeres como Helena de Troya o Aracne podrían estar presentes. Es una exposición de dualidad, reivindicación y arte.

(Woven: words by women (and one man) en Slowtrack, Madrid. Desde el 19 de noviembre hasta el 9 de enero de 2017)