Por lo general la unión de dos figuras emblemáticas es una suma de éxito indudable. Así lo demuestra el reciente Premio Especial de la Sección Una Cierta Mirada, del Festival de Cannes, que se ha otorgado al documental La Sal de la Tierra. Recoge el trabajo del fotógrafo Sebastião Salgado durante sus últimos viajes a través de la mirada de su propio hijo, Juliano Ribeiro Salgado, pero el co -director del documental no es otro que Wim Wenders. Ese dúo Salgado/Wenders es realmente imbatible y el jurado se ha inclinado ante dos obras faraónicas cuyos seguidores son legión y tapan a las voces críticas de un trabajo, el del fotógrafo, más que discutido por cómo se ha convertido en rico y famoso a través de reflejar la miseria del mundo. Toda una vida ha invertido el fotógrafo brasileño en fotografiar el cambio de la humanidad y muchos menos en conseguir ser reconocido como el mejor fotógrafo documental, entendiendo “mejor” como más aplaudido por un público generalmente alejado de la fotografía contemporánea y devoto del fotoperiodismo y el documentalismo. La belleza y grandiosidad de sus imágenes le han valido ser reconocido con premios de todo tipo en todo el mundo.
Este premio al documental de su hijo y Wenders es una prolongación en otro lenguaje de un éxito innegable. Y con el nombre y el trabajo de Wenders la apuesta era una apuesta de triunfo.

Imagen: Juliano Ribeiro Salgado, Sebastião Salgado y Wim Wenders.