“Mi coche se convirtió en mi hogar. Era un biplaza, con un maletero especial extragrande. Guardé todo allí: una cámara extra, los casquillos de las bombillas de flash, una máquina de escribir, botas de bombero, cajas de cigarros, salami, película de infrarrojos para disparar en la oscuridad, un recambio de ropa interior, uniformes, disfraces y zapatos extras y calcetines. (…) A partir de entonces ya no estuve pegado al teletipo de la sede de la policía. Tuve alas. Ya no tenía que esperar que el crimen viniera a mí; podía ir tras él. La radio de la policía era mi modo de vida. Mi cámara… mi vida y mi amor… era mi lámpara de Aladino”. Así explicaba el modus operandi que tenía a la hora de trabajar Arthur Fellig, o lo que es lo mismo: Weegee, uno de los cronistas más célebres del Nueva York de las décadas de los 30 y 40. En medio de la convulsión que azotaba la ciudad estadounidense en aquella época siempre estaba Weegee para documentar todo lo que ocurriera, siendo freelance publicaba en todos los grandes periódicos llegando a convertir los crímenes en un verdadero espectáculo. Siempre a tiempo, en el lugar y momento exactos, ahí estaba él para realizar sus fotografías con fuertes contraluces, dotándolas de un verismo y dramatismo que impactan. Aunque cierto es que parte de su previsibilidad ante los acontecimientos se lo debía a la radio sintonizada con la frecuencia de la policía que tenía en su coche; ello le permitía ser el primer reportero que llegara a la escena del crimen, lo que le valió para que surgiera su apodo con el que se le conoce mundialmente y que es una interpretación fonética de la palabra ouija.

Este mes de julio, en Foto Colectania –y en colaboración la Fundación Banco Sabadell– se presenta la exposición Weegee by Weegee, que podrá verse hasta el 5 de noviembre y que reúne más de cien fotografías de la época. Dichas imágenes provienen de una de las mejores colecciones fotográficas, M.+M. Auer de Suiza, de la que se ha realizado una cuidada selección a partir de los libros de Weegee y las publicaciones en prensa. Desde imágenes de crímenes, incendios o accidentes de tráfico hasta eventos sociales, populares, damas de la alta sociedad o espacios masificados como podría ser la playa de Coney Island. Weegee no sólo retrataba la oscuridad, también gustaba de otro tipo de fotografías que le permitieran aportar ternura a su trabajo. Además, en esta muestra se podrán ver materiales originales de los periódicos y revistas en los que se publicaron las imágenes del reportero o los fotolibros más destacados, como puede ser Naked City (1945) convertido en best-seller desde el momento en que vio la luz. Foto Colectania ofrece la posibilidad al público de conocer en profundidad o descubrir –si es el caso– el trabajo de Weegee que hoy día sigue emocionando debido al estilo descarnado que reflejó de manera fiel la sociedad nocturna de Nueva York.

(Weegee by Weegee en Foto Colectania, Barcelona. Desde el 5 de julio hasta el 5 de noviembre de 2017)