El Taller de los viernes existió durante cinco años, de 1987 a 1992, en la casa de Gabriel Orozco en Tlalpan, al sur de la Ciudad de México. Fue un punto de encuentro y un foco creativo para todas las personas que llegaron a ir, sin embargo, fueron cuatro jóvenes amigos los que asistieron con mayor regularidad; Abraham Cruzvillegas, Damián Ortega, Dr. Lakra y Gabriel Kuri. Orozco, siendo el más grande y experimentado, llegaba en aquel entonces de haber trabajado en el Círculo de Bellas Artes, en España, con diversas publicaciones y mucho conocimiento que compartir con sus colegas. En dichas reuniones los artistas presentaban su trabajo, que era destrozado o halagado, escuchaban música y hablaban de otros artistas que les interesaban: aprendían lo que era el arte fuera de las instituciones.

Entre los asistentes se encontraban el curador de la muestra y curador en jefe del MACG, Guillermo Santamarina, quien asistió varias veces al taller: “Gabriel los invitaba a su casa a enseñar lo que hacían, sobre todo lo que dibujaban y pintaban durante la semana. Cada uno tenía intereses más allá de la pintura. Damián estaba muy interesado en el tema del cómic político. Abraham buscaba la integración de la pedagogía con el arte y la relación del arte con el diseño artesanal. Lakra estaba interesado por la pintura, pero sin duda también se veía su fascinación y su inclinación por el tatuaje. En el caso de Gabriel Kuri pintaba y experimentaba pero también era músico, era el baterista de Fobia cuando estaba naciendo”.

La muestra incluye sus obras más recientes, que casualmente no habían sido exhibidas en territorio mexicano. Santamarina describe la muestra casi como una de esas reuniones escolares y recalca la importancia de la misma, dado el gran momento por el cual están pasando los 5 artistas a nivel internacional. El genuino ejercicio curatorial de Santamarina consistió en un juego de cartas en el que pidió a cada uno de los artistas mexicanos diez imágenes de obras recientes para formar una baraja. Se volvieron a reunir en el taller de los viernes para jugarla y las imágenes que quedaron al final fueron las que se presentaron en la exhibición. El título proviene también de un ejercicio colectivo, cada artista agregó letras para conformar la palabra, aunque Guillermo asegura que XYLAÑYNU (con evidentes problemas para pronunciarlo) es un lugar utópico al que nadie aún ha llegado, “un camino en busca de la verdad”.

(XLAÑYNU. Taller de los viernes, Galería Kurimanzutto. Del 6 de febrero hasta el 17 de marzo de 2016)