En la era del cambio global en la forma de comunicarnos, necesariamente debe haber cambiado las formas de producción de conocimiento. Boris Groys (Berlín, 1947), nos muestra estos cambios en su nuevo ensayo Volverse público. El crítico de arte, filósofo y teórico de los medios alemán vuelve a vincular el arte de vanguardia y los medios de comunicación modernos, centrándose especialmente en las nuevas vías de comunicarse. Facebook, Twitter, YouTube y Second Life ofrecen a todo aquel que tenga un dispositivo adecuado la oportunidad de mostrar sus fotos, vídeos y textos a la población global. ¿Qué distingue a una obra conceptual de una foto subida por un usuario? ¿En qué momento la performance se distingue de un vídeo casero real? Estas y otras cuestiones nos plantea Groys, que defiende que actualmente asistimos a una sustitución del campo unificado de la cultura de masas por un escenario fragmentado con millones de productores de textos e imágenes. Desde la sentencia de Joseph Beuys de que “Todo ser humano es un artista”, el arte se ha transformado convirtiendo lo cotidiano en un gesto más de la actividad artística, que no es ya un destino exclusivo sino un nuevo ágora para todos los que producen y consumen; precisamente por esto Groys aboga por asumir una responsabilidad estética por parte del ser humano sobre su apariencia frente al mundo.

Volverse público forma parte de la nueva colección Futuros próximos de la editorial Caja Negra, que centrará sus publicaciones en ensayos en torno al pensamiento contemporáneo. Los condenados de la pantalla de Hito Steyerl, junto a la obra de Groys, son los dos primeros lanzamientos programados para 2014; en 2015 la nómina se ampliará con ensayos de Quentin Meillassoux, Graham Harman, Vilém Flusser y Kenneth Goldsmith, entre otros. (Boris Groys, Volverse público. 208 páginas. Edita Caja Negra, 2014. PVP. 18 euros)