La exposición de Bill Viola en el Grand Palais de París es un hecho que trasciende la simple crónica de una exposición. Se trata, para empezar, de la primera exposición de un videoartista en este museo consagrado al mejor arte de todos los tiempos. Naturalmente no se iban a decidir por un rompedor artista más difícil de asimilar por un espectador burgués y conservador. Pero Bill Viola es, realmente un pintor que no utiliza pinceles, su video es un arte para todos los públicos a los que les guste el clasicismo, como se ha demostrado en Madrid en su paso por el Museo de la Academia de San Fernando de Madrid. Pero sigue siendo un videoartista. La revolución empieza con un paso adelante y este paso lo estamos dando todos con Bill Viola. Sus 20 piezas llenan el Grand Palais de poesía y clasicismo, un contenido clásico en un formato joven, hasta finales del mes de julio. Entre la pintura más clásica, el cine y un concepto exhibicionista espectacular, la obra de Viola es irresistible para el gran público. Sin duda se trata de la coronación triunfal de un artista aclamado en todo el mundo desde hace ya muchos años, y también la confirmación del video como un lenguaje plástico homologado a todos los niveles. Sólo quedaría el coleccionismo.
Imagen:. Detalle de Ascension.