El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta hasta el 2 de diciembre, Vik Muniz, la mayor retrospectiva realizada en Europa del artista. Para esta exposición, comisariada por Fernando Francés, se han reunido más de un centenar de obras que han marcado la trayectoria del artista y han sacudido los esquemas tradicionales del panorama del arte contemporáneo. En el universo e imaginario de Vik Muniz (São Paulo, 1961), las composiciones y la ilusión óptica son protagonistas, además de aliados, para elaborar sus míticos retratos, paisajes y escenas cotidianas con las que también reinterpreta en muchas ocasiones obras clásicas. Ante su uso de materiales, hasta su llegada, inusuales y poco convencionales como la comida, el espectador se encuentra en un juego de engaño y percepción. La Gioconda de Leonardo da Vinci renace entre mermelada y mantequilla de cacahuete del mismo modo que Narcisus (2006), lienzo original de Caravaggio, se reconstruye a partir de basura. No obstante, cada elemento incluido en la obra, cada pieza y material utilizado, por muy arbitrario que parezca, tiene su papel, su sentido en la composición total. Valentina, The Fastest (1996) forma parte de una serie de imágenes realizadas con azúcar que denuncia las condiciones laborales de los niños que trabajan en las plantaciones de caña. Y es que, en ese juego de percepciones que caracteriza el trabajo de Muniz, subyace un componente social que no debe obviarse. Sus obras se han expuesto en galerías e instituciones de todo el mundo, entre las que destacan el Nichido Contemporary Art en Tokio, Museum of Modern Art de Río de Janerio, el Museum of Modern Art de Nueva York, el Museo d’Arte Contemporanea, Roma y la Fundació Joan Miró en Barcelona, entre muchas otras hasta que, finalmente, le ha llegado su turno a Málaga.

Imagen: Vik Muniz. Double Mona Lisa, After Warhol, (Peanut Butter + Jelly), 1999