OPINIÓN

Las vueltas que da la vida, lo que ayer era negro hoy es de color, lo que ayer se respetaba hoy, aunque aparentemente la corrección política obligue a suavizar el tratamiento, es motivo de desprecio. Viejos. Antes eran considerados sabios, eran la personificación de la experiencia y el conocimiento, a ellos se les pedía consejo, su palabra era respetada y tenida en cuenta. Hoy se les ingresa en asilos, una nueva versión de los cementerios de elefantes, se les desprecia y abandona. Se les considera una carga. Hay políticos que ponen en duda que se les deba tratar medicamente a partir de cierta edad por los costes sanitarios que suponen. “Viven demasiado” ha llegado a decir la presidenta del FMI. Viejos. En España una supuesta socióloga líder de Podemos ha llegado a declarar que, “si en España sólo votasen los menores de 45 años, Pablo Iglesias sería presidente”. Yo lo dudo. Viejos, qué lata. ¿De verdad creen eso? ¿Es que los jóvenes son todos progresistas, rebeldes e innovadores? Los fascismos siempre han arraigado especialmente entre los más jóvenes. La incultura también, por cierto. La estupidez es ajena a las edades, al parecer.

Hace tiempo Julio Caro Baroja, antropólogo descendiente de Pio, el escritor, afirmaba ante una pregunta estúpida de un joven periodista que “un joven estúpido es casi seguro que sea un viejo estúpido y que si hablamos de un viejo inteligente lo más probable es que de joven fuese también inteligente”. Como inteligente y brillante, y nada reaccionario, me ha parecido siempre Leonard Cohen, que ha muerto con 82 años, bastante viejo, por cierto. Viejo es también nuestro reciente Premio Nacional de Artes Plásticas, Juan Hidalgo, con 89 años… No voy a decir nada de que su obra está fuera del alcance mental y existencial de la mayoría de los jóvenes y muy lejos de las capacidades de la señora Bescansa y de su líder Pablo Iglesias, porque seguramente nunca hayan visto nada de él y ni le conozcan. ¿Cómo serían hoy Janis Joplin, Jean Michel Basquiat, Jimmy Hendrix, si no hubieran muerto demasiado jóvenes? Serían viejos. Como Cohen, como Patty Smith, como todos los de su generación. Unos viejos geniales, radicales y revolucionarios. No como todos esos jóvenes que votan a Trump o a Le Pen o a Rajoy.  ¿O es que esos millones de votantes son todos viejos?

Hace tiempo me decía un artista que ya está cerca de los 70 que su generación iba a terminar en asilos, pero que serían asilos llenos de droga, alcohol y sexo libre, donde las viejas irían sin sujetador, porque ellas y ellos eran los protagonistas de casi todas las revoluciones posteriores a la segunda Gran Guerra. Seguramente las jóvenes enfermeras de ese asilo no entenderían sus obras conceptuales, ni esa ansia de libertad que les definió. Después de ellos los másteres, el desempleo, el no poder vivir con casa propia borraron los símbolos de todas las revoluciones en las sociedades capitalistas, y a ellos simplemente les llamaron viejos. Habría que revisar en las diferentes culturas, incluso en los diferentes países de una misma zona cultural, cuándo se es joven y cuándo se es viejo. Para las becas ya hasta los 35 se puede aplicar en casi toda Europa. Pero en Alemania un artista joven está en sus 40. Eso en España es ser ya un poco viejuno. En China o en Japón los viejos todavía merecen un poco de respeto y desde luego la vejez se tiene que justificar, y es a partir de los 60 o 70 cuando un artista es considerado mayor. Según la medicina hasta los 70 años no acabaría la edad adulta para empezar a adentrarnos en la vejez. No entiendo muy bien cómo es que si cada vez vivimos más años cada vez consideramos la vejez más como una enfermedad contagiosa, una especie de peste de la que hay que huir disfrazándose de joven. Empezamos a vestir a nuestros hijos como a nosotros… o tal vez a vestirnos a nosotros como a nuestros hijos, camuflándonos en las marcas de calzado deportivo y ropa sport; y seguimos minusvalorando la experiencia que sólo da el tiempo vivido, no el tiempo pasado.

Llegar a viejo es el premio a la resistencia y todo el tiempo que invertimos en ello puede ser un desperdicio o puede ser una siembra de lujo. La vejez debería valorarse según lo realizado, porque somos lo que seremos y seremos lo que siempre fuimos. Igual que un joven tonto será un tonto viejo, un joven inteligente y curioso será un viejo inteligente y curioso, pero además, habrá tenido tiempo de aprender, de experimentar. Será sin duda un viejo mejor que cuando fue un joven solamente, inexperto. Los artistas mejoran con el tiempo, como el vino. Este texto solo pretende ser un pequeño homenaje a todas esas personas que ya he conocido viejos, que hoy son mucho más viejos y más sabios. De los que he aprendido todo lo que sé. A los que siempre he admirado y que han ayudado a que este mundo sea un lugar mejor para que los jóvenes consigan llegar a viejos mucho mejor. Artistas, científicos, cantantes que han sobrevivido hasta llegar a viejos para demostrarnos que hoy a las puertas del final, son mejores, son geniales como nunca fueron antes. Nuestros padres y nuestras madres. Ellos han hecho de este miserable mundo un lugar aguantable, ahora a ver que hacemos los demás, los jóvenes que serán viejos.