VÍDEO

En algunas ocasiones el videoarte y el videoclip se entrelazan, traspasando las fronteras de sus respectivos campos para generar una obra artística en formato musical y visual, una especie de cortometraje, como si un pincel trazase las notas que dicta un grupo musical, dando igual el estilo del mismo. Se establece un diálogo entre el artista musical y el videoartista, entre la obra del primero, la letra de la canción y los sonidos de los instrumentos; y las imágenes que el segundo diseña para este, creando una pieza única. Si nos centramos en la idea de videoclip, desligada de la colaboración artística, nos vienen nombres de músicos como Michael Jackson (Thriller), Pink Floyd (Another brick the wall) o Dire Straits (Money for nothing), videoclips que bien podríamos considerar obras de arte en muchos casos, pero que carecen de la colaboración de un videoartista. Si hablamos de videoartistas, tenemos que mencionar a Bill Viola, Harun Farocki o Chris Cunningham entre otros.
En ocasiones, algunos grupos musicales colaboran con videoartistas. Tony Oursler con el grupo Sonic Youth en el tema Tunic o a Zbig Rybczynsky que realizó el proyecto Imagine con John Lennon, y que incluso se atrevió a elaborar un videoclip de largo formato llamado La orquesta (1989) con piezas musicales de Chopin, Schubert, Mozart y Ravel. Otro videoartista que ha colaborado en múltiples ocasiones con artistas es Chris Cunningham. El británico ha elaborado videoclips para Björk (All is Full of Love) , Madonna (Frozen) o Aphex Twin (Come to Daddy). Podemos preguntarnos si estos videoclips son o no manifestaciones artísticas o meramente colaboraciones estéticas entre artistas y músicos, pero siempre podremos disfrutar de estas creaciones, de las canciones que inspiran los videoclips, y de los videoartistas que los crean.