Se nota que nos hacemos mayores cuando además de vivir entre dos siglos parte de los objetos y recuerdos de nuestra vida se pueden incluir dentro de categorías como “vintage” o retro. En estos días en el Centre Pompidou tiene lugar la muestra Video Vintage, comisariada por la conservadora de New Media Christine Van Assche, donde se retoman trabajos de videoartistas desde los sesenta a los ochenta. Se celebran así casi cincuenta años del nacimiento de este “nuevo” género del arte que se ha convertido en una herramienta crítica y de uso común por la comunidad artística.
En los sesenta, y en los setenta, los pioneros experimentaron las posibilidades del vídeo en la documentación de performances, en laboratorios televisivos y en ensayos conceptuales. Esta exposición propone un recorrido a través de los primeros pasos de reputados artistas como Marina Abramovic, Mona Hatoum, Dan Graham, Paul McCarthy, Sanja Ivekovic o Bruce Nauman y se ha realizado con trabajos de la colección del propio Pmpidou, una de las más completas del mundo. Gracias a medio centenar de obras procedentes de diferentes países se traza una breve historia de los inicios del vídeo, una etapa caracterizada por su aspecto “vintage”, antiguo pero de calidad, que en los últimos tiempos se ha sustituido por la alta resolución y el uso de nuevas técnicas de creación y digitalización.