El CGAC presenta hasta el 10 de marzo una exposición comisariada por Xavier Valiño y Héctor Fouce Vibraciones prohibidas. Un proyecto en el que se exploran los mecanismos de control que la censura española impuso durante la dictadura al sector del disco y musical. No es sólo que muchos grupos no pudieran llegar a nuestro país a causa de sus letras o actitudes, es famosa la anécdota de cómo los videoclips de David Bowie pudieron emitirse gracias a que el censor que los evaluaba pensó que se trataba de “una joven cantante pulcramente maquillada y decorosamente vestida”; sino que en el caso de los discos ni si quiera sus portadas se editaban igual que en sus países de origen sino que, tras pasar por los censores, se retocaban y adaptaban a la moral de nuestro país y de la época.
Ahora estas portadas versionadas son piezas de coleccionista que evidencian el alcance que puede llegar a tener la música como revulsivo social, como motor de revoluciones como las acontecidas en Francia y Gran Bretaña que hicieron que, en el momento de aperturismo del régimen franquista, se intensificara la censura sobre los nuevos sonidos musicales, la estética y las actitudes que el pop y el rock implicaban.
Una exposición que por primera vez exhibe de manera conjunta las portadas originales y sus posteriores versiones censuradas en lo que supone un interesante repaso por los últimos esfuerzos de la dictadura por limitar la libertad de expresión.

Imagen: Portada original del disco Country Life de Roxy Music, 1974.