En la segunda mitad del XIX el rey Luis II de Baviera ordenó construir una cueva artificial en el Palacio de Linderhof. No faltaban luces espectaculares, un arco iris ficticio, estalactitas hechas a mano e incluso una máquina que fingiera olas naturales, todo a imitación de las grutas naturales de Capri que tanto fascinaban al monarca. Sergio Belinchón presenta ahora en la galería Invaliden1 de Berlín, bajo el comisariado de Tania Pardo, un trabajo con el mismo título que la cueva de Baviera, Venus Grotto. Un proyecto que toma como referencia esta artificialidad para fotografiar cuevas de distintos lugares y que han sido adaptadas a las necesidades del turismo de masas. La manipulación de la naturaleza por la mano del hombre, especialmente cuando el turismo lo exige, es uno de los temas recurrentes en el trabajo de Belinchón, que continua aquí. Luces sobresaturadas en cuevas naturales que recuerdan al pictorialismo fotográfico y tienen un toque casi kitsch, más cercano a la cueva artificial de Baviera que a la formación natural. Tania Pardo, comisaria independiente y profesora de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, selecciona las obras de Belinchón en una exposición que cuestiona el uso y abuso de los elementos naturales por parte del ser humano. (Venus Grotto, exposición de Sergio Belinchón, comisariada por Tania Pardo, en la galería Invaliden1, Berlín. Del 7 de noviembre al 20 de diciembre de 2014).


Imagen: Sergio Belinchón. Venus Grotto #6, 2013.