Hacía 14 años de la última gran retrospectiva de Julio Le Parc en Argentina, su país. Nacido en la provincia de Mendoza y emigrado a París en 1958, es uno de los nombres clave del arte contemporáneo y uno de los pioneros del arte cinético. En los años 60, junto a sus colegas del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV), Le Parc rompió radicalmente con la tradición artística que había prevalecido hasta entonces, alejándose de la obra pictórica estática y acercándose a una concepción dinámica de la obra. En 1966 obtuvo el Gran Premio Internacional de Pintura en la Bienal de Venecia; ahora llega al Malba una selección de obras históricas pertenecientes a la colección Daros Latinoamérica, en Zúrich.
Esta exposición (comisariada por Hans-Michael Herzog —director artístico y curador de la Colección Daros Latinamericana—, Käthe Walser y Victoria Giraudo) no es una retrospectiva sino que centra la atención en la preocupación del artista por las alteraciones de la luz en movimiento. Un conjunto de 17 instalaciones lumínicas se despliegan en dos salas del museo, que suman 900 metros cuadrados: entre las obras emblemáticas y de gran escala presentes en la muestra se destacan el cilindro Continuel-lumière cylindre (Continuo-Luz, 1962); el móvil Continuel-mobil (Continuo-móvil, 1962-1996) y el penetrable Cellule á pénétrer (Célula penetrable, 1963 -2005), pieza multisensorial que el artista presentó por primera vez en la Bienal de París de 1963, como parte del laberinto L’ Instabilité (La inestabilidad) del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV), grupo co-fundado por Le Parc en 1960 para investigar el movimiento a partir de la relación dinámica entre el espectador y el objeto artístico. Junto con sus colegas del GRAV, Le Parc propuso en los años 60 una ruptura con la tradición artística que había prevalecido hasta entonces, alejándose de la pintura y acercándose a una concepción dinámica de la obra de arte. Le Parc buscaba crear obras que estuvieran en perpetua transformación, líquidas, inestables. Los interesantes juegos azarosos de luces y sombras que propone, fruto de sus investigaciones científico-mecánicas, necesitan de la participación del espectador, que completa la obra con su presencia. En palabras del propio Le Parc, “el público tiene una gran capacidad de observación, de comparación, de reflexión, de admiración según los casos y cuando se le da la ocasión de manifestarse lo hace muy bien”. (Malba, Buenos Aires. Le Parc Lumière. Del 12 de julio al 6 de octubre).

Imagen: Julio Le Parc. Cellule á pénétrer, 1963-2005.