La semana pasada llegó la vanguardia rusa a México, a uno de los recintos más importantes de la ciudad, el Museo del Palacio de Bellas Artes. La ambiciosa muestra pretende mostrar las aportaciones que el arte soviético otorgó a las vanguardias artísticas del siglo XX. Se trata de una exposición amplia, de gran magnitud, que abarca las diferentes disciplinas de aquella efervescente época soviética. Hay piezas en esta muestra que nunca habían salido de Rusia; se exhiben más de 500 entre maquetas, bocetos de vestuarios, filmes, carteles, fotografías, libros, dibujos, collages, cerámicas, esculturas e instalaciones; hechas por más de 100 artistas de la llamada vanguardia rusa, cuya época se ubica entre 1890 y 1930.

La exposición ocupa todas las salas y pisos del palacio y se divide en 10 núcleos: el primero está dedicado a la arquitectura, con maquetas de distintos tamaños, vídeos, bocetos y fotografías. El segundo núcleo fue dedicado al diseño, ropa, vajillas de porcelana y algunas esculturas e instalaciones. La obra gráfica, que es el tercer núcleo, es una de las salas más boyantes e interesantes, con abundancia de carteles propagandísticos de campañas sociales; luego la pintura y la instalación en donde conviven obras del futurismo, constructivismo, rayonismo y suprematismo. Destacan las obras de Malévich (considerado el creador del suprematismo ruso), Vladimir Tatlin, Aleksander Rodchenko, Kazimir Malevich, Kandinsky, El Lisitski, etc.
El quinto núcleo está dedicado al cine, por supuesto con una selección de los imprescindibles montajes de Eisenstein y Dziga Vértov. En la sexta sección está la música y la experimentación sonora de la vanguardia rusa; Chaikovski, Stravinski, Mosólov y Prokófiev.
El séptimo núcleo lo conforman las artes escénicas, con la presencia de bocetos de escenografías y vestuario que hicieron Tatlin, Alexandra Exter y Liubov Popova. El octavo apartado se dedica a la edición, hay libros facsímiles, poesía, collage, algunas fotografías y mucha literatura de Maiakovsky.
El noveno núcleo corresponde a la fotografía, en donde destaca el fotomontaje como género. El último espacio es el dedicado a los dibujos eróticos de Eisenstein, muchos de ellos concebidos en México. La vanguardia rusa no es una corriente, sino un conjunto de ellas con el elemento en común de construir una nueva realidad, misma que además de las artes plásticas puede apreciarse en el cine, el teatro y las instalaciones presentes en esta magna muestra.

(Vanguardia rusa. El vértigo del futuro, Museo del Palacio de Bellas Artes, México D.F. Del 22 de octubre de 2015 al 31 de enero de 2016).

 

Georgi y Vladimir Stenberg. Seis chicas en busca de un refugio, 1928.

Georgi y Vladimir Stenberg. Seis chicas en busca de un refugio, 1928.