VÍDEO

El pasado 27 de abril fallecía Vito Acconci. Nacido en Nueva York, fue un artista y poeta su obra se centró en el arte corporal, derivado del minimalismo escultórico. Sus inicios en el arte se ligaron a la poesía a mediados de los sesenta, transformando las páginas en blanco en espacios para actuar, utilizando las palabras como objetos para el movimiento, siendo la página un mero contenedor.

En 1980 comenzó a utilizar el vídeo, evolucionando su obra a partir de este momento como lo que él mismo denominó como arquitecturas autoenderezables. Entre sus obras performativas destaca su caracter provocador, exponiendo su propio cuerpo ocultando el pene entre sus piernas para aparentar un cuerpo femenino, o masturbándose bajo una rampa por la que el público asistente paseaba, mientras se narraban sus fantasías.

En España se disfruto, en 2005, de un proyecto de arte público, Itinerarios del Sonido, una pieza que se estableció en una parada de autobús de la plaza de Jacinto Benavente en Madrid.

Una de las obras más convincentes de Acconci, Undertone es un intento de confrontación para comprometer al espectador en una relación íntima, finalmente perversa con el artista. Acconci se sienta al final de una larga mesa, los brazos escondidos debajo, frente a la cámara. Mirando hacia abajo, comienza un monólogo hipnótico mientras intenta convencerse de que hay una mujer debajo de la mesa frotándose los muslos, o, alternativamente, que sólo él mismo se frota los muslos.