OPINIÓN

En su paso por España para la inauguración de su exposición en el CAC de Málaga, Luc Tuymans ha ido dejando tras de sí un goteo de frases, de opiniones, de consideraciones, que nos lo confirman como uno de los artistas actuales de mayor envergadura intelectual. “La mayor violencia es la que está mezclada con la ternura”. “El arte es ante todo posicionamiento”. “Conseguir distanciamiento de la imagen es característico de la pintura”. “No creo que haya mucha diferencia entre la abstracción y la figuración, aunque es cierto que lo figurativo es más complicado pues lo reconocible nos traslada de inmediato a lo emotivo”. “Aceptar la autenticidad de lo falso es una filosofía de vida”. “La pintura es el primer arte conceptual”. Fragmentos de un discurso múltiple que abarcan desde el activismo político hasta la diferencia entre los soportes artísticos. La vida y la obra, sobre la construcción de la memoria, la ternura y la violencia de las cosas, las imágenes como iconos, la emergencia de los retratos, la vinculación de los nuevos medios, como el cine o la fotografía, en la construcción de la pintura actual; la diferencia entre el dibujo y la pintura, su importancia y su contingencia…


Este pintor belga de trazos y aspecto elegante y frío, lucha por construir una distancia entre él y sus obras, entre él y la pintura, para poder sobrevivir de la tragedia que puede llegar a ser pintor, del dolor que le puede producir pintar, razón por la cual abandonó la pintura por el cine durante una etapa de cuatro años. Su regreso a la pintura venía definido por nuevas estrategias, por un conocimiento mayor de la fuerza de la imagen, del sentido de hacer imágenes en un mundo sobrecargado de imágenes de todo tipo. Al margen de que su obra nos pueda gustar o interesar más o menos a unos u a otros, su forma de hacer y sus palabras nos enfrentan brutalmente a esa idea de la pintura como algo superficial y anacrónico que hoy muchos tienen dentro del mundo del arte, demostrándonos que eso es debido exclusivamente a la debilidad de muchos que se dicen artistas y a una sociedad que confunde el arte con la decoración y la obra de arte con un producto caro.


No se trata ya de que la belleza no sea un valor a tener en cuenta, que se considere como algo nefasto, tal vez porque de miedo nuevamente y se vea en ella un peligro. Se trata sobre todo de no identificar la pintura con todos esos artesanos del pincel que buscan llenar lienzos con colores y figuras sin sentido alguno. Se trata de comprender la pintura como lo que siempre fue: una forma de comunicar, de analizar la realidad, los sentimientos y las ideas, como una estrategia de representación y de análisis de la realidad, de lo ficticio, de lo construido para poder organizar nuestro mundo y poder seguir adelante en una jungla de símbolos y de imágenes.


En un momento en el que los jóvenes vuelven a mirar el dibujo como una expresión artística comparable al vídeo o a la fotografía, hablar de pintura tiene nuevamente sentido. Y tiene sentido “estar posicionado”, como dice el propio Tuymans, pero no solamente frente a los grandes temas de la sociedad sino frente a los grandes temas del arte, posicionarse frente a la idea de que lo que cuenta en una obra no es su precio, frente a la idea de que las ideas son libres y su expresión puede ser cualquiera. Frente a la idea de que no hace falta que el artista plástico sea un intelectual pero que, desde luego, haga cine, foto, pinte o sea dibujante, lo más importante son sus ideas y sus obsesiones, aquello que luego va a convertirse en sus obras, tengan estas las formas o el color que tengan.

* Las frases de Luc Tuymans han sido recogidas de sus entrevistas publicadas en Babelia y ABCD del sábado 2 de julio, realizadas por Juan Bosco Díaz Urmeneta y por Javier Díaz-Guardiola.

Imagen: Luc Tuymans. Wandeling (Walking), 1989. Cortesía David Zwirner, Nueva York