La construcción del nuevo edificio de la Tate Modern Switch House ya ocupa páginas cuando aún no se ha inaugurado. Y no es de extrañar dada la relevancia de la galería londinense en el mundo del Arte. Las últimas píldoras de información tienen que ver con el interior del edifcio, abierto tan sólo para unos elegidos, entre ellos la prensa. El nuevo edificio, encargado a los arquitectos suizos Herzog y Meuron, comenzó a construirse en el año 2000 pero tanto las obras como la apertura oficial (prevista para el pasado año 2012) fueron posponiéndose hasta ahora. Será el 17 de junio de este año la fecha en la que este edificio, que ha costado 260 millones de liras, se abra por fin al público.

Iwan Baan.

Iwan Baan.

El resultado es un edificio piramidal que se retuerce sobre sí mismo según va creciendo hasta alcanzar la décima planta. Una suerte de zigurat que anteriormente albergaba la central eléctrica de Bankside. Los arquitectos, conocedores del poder icónico de museos y galerías, y más aún de la Tate, han mantenido la linea orginial de la antigua central con  líneas primitivas, madera y hormigón. Es más, durante las obras consultaron con expertos ornitólogos para evitar que los pájaros quedaran atrapados en las grietas del exterior.

Tanto Nicholas Serota como Francis Morris, directores de la Tate, han declarado su entusiamo por disponer de espacios tan amplíos y al mismo tiempo, salas que mantengan la intimidad para disfrutar del arte. Además habrá un espacio dedicado a conferencias, talleres y debates. Previo al proyecto arquitectónico, la Tate realizó una encuesta sobre los motivos que movían a los ciudadanos a visitar el museo. La respuesta más constestada fue “encontrarse con otras personas”. Esperemos que la Tate sea lugar de reunión también para el Arte.