Ha fallecido David Armstrong, uno de los grandes fotógrafos que en los setenta retrataba la vida más cotidiana y la tildaba de un halo de singularidad único. Formado en la conocida como Escuela de Boston junto a otros como Nan Goldin, Philip-Lorca Dicorcia o Mark Morrisroe, con este último compartía esa fascinación por la figura masculina, a la que Armstrong retrató sin descanso a lo largo de toda su carrera, convirtiendo en modelos a amigos y amantes. Un grupo peculiar, en los mejores momentos del movimiento punk, y que unió para siempre a algunos de sus miembros. Armstrong sería amigo íntimo de Nan Goldin para siempre, y los estilos de ambos estarían también unidos de alguna forma. No sólo hombres en sus fotografías sino el retrato de un contexto contracultural que se abría paso con fuerza. Una vida sin descanso, llena de excesos que nunca negó como las drogas y el alcohol, Armstrong muere con 60 años que él decía sentir como muchos más y que quizá así sean. Nos quedan sus fotografías como un diario de una vida vivida sin tapujos y con el ansia de libertad en cada imagen.