El flamante satélite del Centro Pompidou en Metz ofrece en su inicio de temporada la muestra Una breve historia de las líneas donde propone una revisión de la historia del diseño, la pintura y la fotografía desde 1925 hasta nuestros días a través de un elemento fundamental en la creación: la línea. El punto punto de partida para la exposición es las teoría del antropólogo británico Tim Ingold que describía la línea como un reflejo de la propia actividad humana.
Fundamentada en las colecciones del Centre Pompidou, la exposición abre con una obra de Pierre Bismuth, donde un sismógrafo revela los movimientos de Marilyn Monroe en la primera escena de Con faldas y a loco. En total una selección de 220 piezas de unos ochenta artistas están incluidas en este itinerario. Un viaje que parte del análisis científico de la línea, iniciado por la Bauhaus, para continuar por la importancia de la línea como rastro; como límite en un mapa o creadora de nuevas cartografías –en el caso del Land Art-; contenedor espaciales reales o imaginarios; como escritura hasta llegar a la línea de la vida que circunscribe el cosmos y la propia figura humana. En cada uno de estos epígrafes nos topamos con artistas clave del último siglo desde Dove Allouche, Pierrette Bloch, John Cage, Marcel Duchamp, Vassily Kandinsky, Vera Molnár, Giuseppe Penone hasta artistas destacados del momento como Olafur Eliasson. Todos ellos unidos por un línea, en este caso no muy fina, sino con muchas bifurcaciones y sentidos.
Imagen: Léon Ferrari. Caminos, 1982. Centre Pompidou, Musée National d’Art Moderne, París. © Centre Pompidou, MNAM-CCI, Dist. RMN-Grand Palais/Philippe Migeat.