OPINIÓN

Las opciones para renovar la institución “museo” parecían haberse agotado ya: la creación de centros de producción, de museos cercanos a laboratorios donde las nuevas tecnologías le iban quitando espacio a los tradicionales lenguajes artísticos era cada vez más habitual, pero no era suficiente. El proyecto que hace poco lanzó Google en asociación con algunos de los museos más importantes del mundo, aunque contó con el apoyo mediático habitual, no consiguió mostrar nada más que lo que era: una suma de webs frías e incómodas para los visitantes. Se enfriaba el contenido de los museos, se hacía aburrido y distante el museo… Sólo eran paseos adecuados como una curiosidad, un complemento. Y me atrevo a decir que ha sido un fracaso total.


La novedad, y realmente la opción mas inteligente entre todas las que conocemos, ha sido la creación del Museo Virtual de Adobe ( www.adobemuseum.com) del que hace unos dias nos hacíamos eco en las noticias de esta misma revista digital. Adobe ha creado el primer museo virtual para obras virtuales: un soporte específicamente adecuado para un tipo de obras imposibles de mostrar en un museo tradicional, ni en pantallas de pared, ni en monitores LED, etc. Se trata del primer museo al que se accede a través de Internet. Pero no es un museo de pintura o de fotografía, sino de obras tecnológicas, virtuales. El propio edificio (creado por un arquitecto real) es una pura configuración virtual. Nada existe salvo lo que vemos en nuestras pantallas.


La entrada al museo no tiene nada que ver con una página web de cualquier museo. Naturalmente las posibilidades de Adobe y su capacitación tecnológica quedan muy lejos de las posibilidades de cualquier museo real pero, sobre todo, lo que hay que destacar es la tipología de las obras, imposibles de ver en otro soporte.


Cuando se entra en el museo podemos hacer una visita a sus espacios, a su staff, a sus actividades…. Todo real, pero solamente a través de nuestro ordenador. Por supuesto, el museo tiene un director, su edificio un arquitecto, existen los conservadores, suponemos que se creará una colección y se contratará a todo el personal que sea necesario. Naturalmente existe la figura del curador invitado, las conferencias (videoconferencias), todo el entramado habitual… Igual y diferente a la vez. Genial, simplemente.


El artista que inauguró el museo hace apenas unos meses fue Tony Ousler, un artista brillante que realizó un proyecto rico y desbordante de imaginación que realmente era imposible de desarrollar fuera de este soporte, en cualquier museo físico.


Se inicia así una apuesta más arriesgada, más acorde con los tiempos, que sigue desarrollando una tipología de creación artística, unos lenguajes, que no pueden quedarse atados a la realidad habitual y que necesitan volar, fluir, cambiar, más libertad y más imaginación… Y también más medios y conocimientos específicos.


Al Adobe Museum of Digital Media (AMDM) se puede entrar gratuitamente. Y tal vez aquí empiece el problema real del arte virtual: el mercado. Pero el mercado también lo está intentando a través de la feria virtual VIP, que ya tuvo su primera edición en la primavera pasada. Los tiempos están cambiando, y nosotros no podemos quedarnos atrás. Dejemos volar nuestra imaginación y sintamos, aunque sea por un momento, la ligereza de nuestras mentes.

Imagen: Home del Adobe Museum of Digital Media (AMDM)