Cuando se reproducen mentalmente momentos del pasado, las escenas vienen cubiertas por un fino velo nebuloso. Los recuerdos se convierten en una mezcolanza de imágenes inexactas entre las que puntualmente sobresale alguna captura nítida. Esa ceguera parcial que difumina los detalles y convierte el recuerdo en un paisaje emborronado, puede resultar frustrante y desconcertante. El pasado se convierte en una irrealidad donde la certeza se desintegra por las emociones y la percepción subjetiva transforma lo vivido. Rostros desfigurados, escenas incompletas y sombras construyen Aktionismus de Alain Urrutia (Bilbao, 1981), exposición que acoge la Sala Rekalde hasta el 1 de julio. Las obras aluden a ese desenfoque de la memoria, y la fotocopia, la fotografía y la pintura son las herramientas de reproducción que utiliza el artista para invocar al pasado. A partir de referentes cotidianos, experiencias personales y hechos destacados en la historia del arte contemporáneo, Urrutia elabora un gran mosaico de escenas fragmentadas e historias entrelazadas que recrean una nueva realidad alterada por la memoria y el paso del tiempo.

Imagen: Alain Urrutia. Aktionismus, 2011. Sala Rekalde, Bilbao.