Genghis Khan pasó a la historia por la unificación, en el siglo XII, de más de treinta tribus nómadas del norte de Asia y por fundar el primer Imperio Mongol, el más extenso de la historia. Desde entonces y hasta 2008 se prohibía la homosexualidad bajo pena de muerte, lo que supuso ochocientos años de represión y rechazo, en la actualidad “todo comportamiento ajeno a la moral mongola” sí está penalizado. A modo de crítica y denuncia el fotógrafo Álvaro Laíz (León, 1981) ha realizado su última serie con colectivos LGTB de Mongolia, manifestando el sufrimiento que han padecido llevando una “doble” vida y enfrentándose en silencio a la soledad, que en muchos casos les ha llevado a emigrar a otros países, o a dedicarse a la prostitución. La galería Fúcares de Madrid presenta Transmongolian la serie de imágenes que relatan el día a día de personas que sufren vejaciones, actos violentos y, sobre todo, la carencia total de libertad. A través de su lente Laíz muestra la vida de Gambush, de 67 años, una prostituta y profesora de baile de bares de alterne; la de Nurbul un bailarín profesional que actúa en fiestas gays privadas; la de Chinzorig, de 23 años, que desde muy pequeño sentía la necesidad de vestirse como una mujer o la de Nyamka un transexual que trabaja en fiestas clandestinas con su alter ego “Vanity”. Dentro de esta misma serie vemos dos líneas diferentes de trabajo: por un lado hay fotografías que relatan las vidas de los personajes sujetas a la prohibición, enseñándo sus ámbitos de trabajo y los escenarios de su cotidianeidad y, por otro lado, Laíz retrata a sus protagonistas ataviados con las vestimentas tradicionales de las reina mongolas, con los trajes y peinados tradicionales, haciéndoles un homenaje, dándoles la libertad que les ha sido arrebatada. La exposición se podrá visitar hasta el 27 de julio en la galería Fúcares de Madrid.

Imagen: Álvaro Laíz. Nyamka con un traje tradicional de reina mongola. Galería Fúcares, Madrid.