Pocos saben por qué Tony Scott pudo haber decidido tirarse por un puente del puerto de Long Beach el pasado domingo a los sesenta y ocho años de edad. Los rumores hablan de que tenía un tumor inoperable en el cerebro. Formado como realizador de anuncios, su primer gran éxito de taquilla, lo consiguió con Top Gun en 1986, iniciando una carrera en la que destacaría como director de películas de acción y suspense entre las que sobresalen sus colaboraciones con su actor fetiche, Denzel Washington, con el que trabajó en cinco ocasiones. Además de colaborar como productor con su hermano mayor, Ridley Scott, fue el primero en confiar en un desconocido Quentin Tarantino encargándose de rodar el guión de Amor a quemarropa con el que éste pudo pagar su primera película como director: Reservoir Dogs. ¿Quién puede olvidar, sin embargo, esa extraña historia de vampiros que fue El ansia, su primer largometraje para el cine, y que se ha convertido ya en un clásico del género?