La retrospectiva que el MoMA le dedica a la cantante Björk es, sin duda, la noticia de la semana, si no la del mes. Björk Guðmundsdóttir (1965), cantante islandesa, ha desarrollado, durante décadas, un trabajo musical que mezcla estilos e influencias, y en los sucesivos álbumes que ha editado ha contado para la realización de sus videoclips con directores como Chris Cunningham, Spike Jonze o Matthew Barney, su ex pareja. Más allá de la exposición, que muestra unos 20 años de carrera, hay que destacar la aparición de su trabajo musical mas reciente Vulnicura, de 2015. Su biografía y su particular poética están presentes de forma constante en la muestra, que sin embargo está siendo cuestionada desde el mismo planteamiento y oportunidad. No es que la música en el gran museo sea una novedad, pero desde la crítica cada vez son más los que se preguntan por el sentido de una retrospectiva a una artista musical, que en su campo tiene mucho que decir, pero quizá no tanto en el contexto de un museo de artes plásticas. La propia Björk cuenta que cuando le ofrecieron la exposición la rechazó, preguntándose cómo exponer una canción en un museo, algo que al parecer ha sido posible. Las críticas se han centrado en una muestra en la que se hace difícil encontrar sentido a algo tan sensorial como es la música y el vídeo, y donde abunda poco la materialidad de la obra. (Björk, MoMA, Nueva York. Del 8 de marzo al 7 de junio de 2015).


Imagen: Dos robots del vídeo All is full of love.