Corría el año 1955 en París cuando la galerista Denise René organizó, junto con el artista húngaro Víctor Vasarely, una exposición que sentaría las bases e influiría en el desarrollo del arte abstracto de mediados del siglo XX. La exposición se llamó Le Mouvement y ayudó a definir el Arte Cinético como una nueva corriente artística. En dicha exposición participaron dos conjuntos distintos de artistas, unos primeros noveles, jóvenes creadores como Yaacov Agam, Robert Jacobsen, Jesús Rafael Soto o Jean Tinguely; los segundos eran artistas ya reputados del siglo XX: Marcel Duchamp, Alexander Calder o el propio Vasarely. Un año después el MoMA inauguró la exposición The Responsive Eye, consagrando el Op Art como una de las ramas de la abstracción geométrica más importantes de la segunda mitad del siglo XX (muchos de los artistas que participaron en la exposición de París lo hicieron también el la de Nueva York). Este hecho posicionó esta nueva rama del arte en una especie de contraposición al Pop Art, pasando a ocupar un lugar central en la investigación artística y se abordó en las obras de arte desde varios puntos de de vista.

El Arte Cinético se caracterizaba por la inclusión en sus piezas de movimiento; haciéndolo de una manera literal y física, creando piezas móviles, casi todas ellas escultóricas, que interactuaban con el espacio y con los visitantes. Esta inserción del movimiento en el arte invitaba a los visitantes a desplazarse por el espacio lo que provocaba un juego de perspectiva e incluyendo el movimiento de los propios espectadores como parte fundamental de la obra. Por último, y de manera notable en soportes bidimensionales, se recreó un movimiento virtual sin precedentes, que generaba una ilusión óptica de movimiento y vibración gracias al uso de las reacciones cromáticas en la yuxtaposición de colores y formas.

Todo es movimiento, Op Art y Arte Cinético se expone en la Colección Würth con la intención de acercarse a estas dos corrientes artísticas que están fuertemente relacionadas desde su concepción y que experimentaron un desarrollo simultáneo desde sus inicios en el siglo XX. A ellas se suma el desarrollo del arte lumínico, que introdujo la luz eléctrica en el ámbito artístico. Esta exposición muestra 76 obras que fechan de 1921 hasta el 2013 y que comprende 31 artistas distintos; tiene como máxima el Manifiesto Amarillo, elaborado por Vasarely en 1955 y que afirmaba que el arte del mañana será un patrimonio común o no será.

(Todo es movimiento en Colección Würth. Desde el 10 marzo de 2017 hasta el 2 de abril de 2018)