OPINIÓN

Hace unos días se entregaron los premios Goya al cine español, una fiesta denostada por algunos y seguida por otros como el que ve el HOLA. Pero finalmente, gusten más o menos al exigente y paleto mundo del arte español, es la gran fiesta del cine español. En ese mismo domingo que ya se adentra en el olvido, tuvieron lugar otras muchas cosas. Por ejemplo fue el día de cierre de la feria ARCO. La supuesta gran feria del mundo del arte visual español como se dice ahora, como si el cine o la danza no fueran visuales. A los que desprecian la entrega de los Goya les pediría que analizasen la absoluta falta de glamour del mundo del arte, antes de ponerse a decir tonterías donde pueden, que suele ser en Facebook y Twitter como mucho. No encuentro un territorio más lamentable en cuanto concepto social, vinculación con la sociedad o relación con la realidad que se vive en el país, que el mundo del arte. Salvo el mundo de la política, que vive a espaldas del pueblo absolutamente.


El tercer suceso, que realmente son varios sucesos en paralelo, fue la manifestación, las manifestaciones que la sociedad civil, ese 99% que constituimos casi todos, tuvieron lugar en varias ciudades de España. España es un país, a pesar de los esfuerzos de los políticos, culto, es un país politizado, es un país solidario y que se involucra, que lucha por las soluciones y no se queda en el redil de las ovejas. Ese 99% ha reunido millón y medio de firmas en pocos días pidiendo la dimisión del gobierno y del presidente Rajoy, que naturalmente ha hecho oídos sordos. Somos los que hemos llevado más de un millón trescientas mil firmas contra la privatización de la sanidad, con la respuesta estúpida del político de turno de “habrá que contarlas”. Somos los que hemos parado los desahucios con otro millón y medio de firmas en el Congreso de los Diputados. La plataforma contra los desahucios está haciendo lo que los partidos de izquierda no han hecho. Y es una plataforma compuesta por personas, por la sociedad. Por esos ciudadanos que solo importan un día cada cuatro años.


Es decir la sociedad, todos nosotros. En la manifestación de Madrid se ha cantado “Grândola”, el himno de la revolución socialista portugués, que hace unos días se le cantó al primer ministro portugués en el Parlamento portugués haciéndole callar. Porque cuando el pueblo habla, los políticos deben callar. El pueblo manda, como dice la canción “O povo é quem mais ordena Dentro de ti, ó cidade”, es el pueblo el que más ordena en tu ciudad. En la entrega de los Goya desde la presentadora hasta el Presidente de la Academia han hablado de los recortes, del 21% del IVA cultural, de los problemas terribles de la sanidad y de la educación, del fraude que supone la monarquía… Delante no sólo de un ministro rampante como es Wert, sino delante de millones de personas, de ciudadanos que ven así, de alguna manera que sus quejas, sus reivindicaciones, su lucha, es también la de los famosos, la de los actores, la de toda esa gente guapa que parece vivir en el papel couché. Los actores han sido siempre muy útiles para la lucha social, sus voces se oyen fuertes, y ellos tienen una gran repercusión, y además son líderes de opinión. Además son guapos, saben bailar y cantar, y nos alegran la vida. Son grandes. Y Bardem lo ha dejado claro “Cualquier lugar es el adecuado para reivindicar nuestros derechos”. Glamour y vinculación con la sociedad.


¿Qué tienen los artistas plásticos, los directores de museos, los galeristas, los críticos? Nunca he visto a ningún director, a ningún artista quejándose en la cabecera de una manifestación, ni en un telediario, ni en una rueda de prensa, decir nada sobre la situación que estamos atravesando, mas allá de quejarse de los recortes que a ellos les aquejan. ¿Y los galeristas? Que no cierran ni en un día de huelga general. Los artistas…, en ARCO aparte de alguna boutade hecha con la intención de llamar la atención ¿qué crítica, que insumisión, que reivindicación, que vinculación con la sociedad hay? Y además no tienen ni una pizca de glamour. No saben ni bailar ni cantar, no son líderes de opinión. Y seguramente no se saben ni la letra de la canción “Grândola”, a pesar de que es tan sencilla como alinearse con el resto de la sociedad, en tu trabajo, en tu vida, para decir basta ya. Por si les interesa aprenderla les adjunto la base de la canción. Tal vez en la próxima manifestación nos encontremos: “Grândola, vila morena Terra da fraternidade O povo é quem mais ordena Dentro de ti, ó cidade Dentro de ti, ó cidade O povo é quem mais ordena Terra da fraternidade Grândola, vila morena Em cada esquina um amigo Em cada rosto igualdade Grândola, vila morena Terra da fraternidade”.


Imagen: Madrid, 17 de febrero de 2013.