Desde hace ya mucho tiempo las calles moscovitas amanecen con obras e intervenciones callejeras del que se ha dado en llamar “el banksy ruso”. Esta denominación surgió por primera vez en la prensa británica que, tras ver obras como unas gafas que surgen de la nieve y utilizan una farola como patilla, una niña que decora con bolas de navidad una alambrada o un grafitero que aparece saliendo de un muro; no ha dudado en establecer las comparaciones con su mundialmente famoso artista callejero. El caso de este artista ruso es similar en tanto en cuanto también actúa de forma anónima y con intervenciones artísticas que se adecuan, y muchas veces se ríen, del paisaje y la realidad circundante. Este otro “banksy” se llama Pavel, firma con los número 183 y tiene, según lo que sabemos por su página web donde documenta todas sus obras, 28 años. Lleva catorce dedicado al arte, estudió diseño y, aunque entiende a qué se deben las comparaciones, insiste en que su trabajo y él son únicos.