El pasado mes de marzo desaparecía el crítico de arte y profesor norteamericano Thomas McEvilley. Respectado y querido por multitud de artistas, fue un defensor a ultranza del arte no occidental y su feroz crítica a la exposición que el MoMA realizó sobre “arte primitivo” en 1984, se considerará siempre como un paradigma de la crítica de arte, como una defensa y casi un manifiesto en contra de los cliches en torno a la idea de lo “exótico” y lo “otro”. McEvilley fue de los primeros en reivindicar el fundamental papel no sólo del arte de otros lugares como inspiración para las vanguardias y otros movimientos, sino como arte en sí mismo. Un texto, al que siguieron otros muchos, que evidenciaba un nuevo camino, una nueva forma de pensamiento, un movimiento que se terminó por denominar y asentar como la llamada “multiculturalidad”.

Autor de textos fundamentales sobre artistas como Yves Klein o James Lee Byars así como los libros Art and Otherness: Crisis in Cultural Identity (1992), Art and Discontent: Theory at the Millennium (1991), The Triumph of Anti-Art: Conceptual and Performance Art in the Formation of Post-Modernism (2005) o las monumentales The Shape of Ancient Thought: Comparative Studies in Greek and Indian Philosophies (2001) o Sappho (2008).

Un autor apasionado e incansable al que sólo ha podido pararle la enfermedad.

Imagen: Retrato de Thomas McEvilley.