El nuevo site-specific del artista chileno Iván Navarro, This Land is Your Land, podrá verse a partir del 20 de febrero en el Madison Square Park Conservancy de Nueva York. La instalación está formada por tres grandes depósitos de agua que se sostienen sobre zancos de más de dos metros de alto, dentro de los cuales aparecen neones que se repiten y se reflejan hasta el infinito mediante un juego de espejos. Cada torre se concibe como una escultura individual –Navarro se denomina “escultor” y rechaza nuevos términos para definir su trabajo, le interesa el peso del término y su conexión con la tradición –, que, al combinarse con las demás, compone un extraño lugar de encuentro entre el famoso skyline neoyorquino y el paisaje callejero del parque en el que se encuentra.
Paseando por debajo de los depósitos, el visitante podrá elevar la vista para ver el interior de cada uno de ellos. Para leerlo, mejor dicho, pues dentro de cada escultura aparecen escritas en neón palabras que, en su conjunto, relatan la experiencia del inmigrante. “Yo”, “tú”, “cama”, y la forma de una escalera también, conforman un vocabulario de carácter político y personal que se vuelca sobre una imagen icónica de los tejados de la ciudad de Nueva York como es la de los depósitos de agua. El neón le da un nuevo brillo al paisaje -un material que Navarro siempre ha utilizado como vehículo para sus críticas sociales reivindicando a pioneros en su uso como Gyula Kosice–, que pertenece a quien quiera que lo habite: This Land is your Land, como reza el título de la exposición, palabras pronunciadas por el cantante Woody Guthrie, que también hablaba del paisaje americano.
Navarro crea en medio del parque Madison un recinto simbólico en el que pensar sobre la tradición, la modernidad y la propia humanidad. Tomando el agua como el elemento primordial para la vida humana, el artista juega con la forma arcaica de esos depósitos y sus siluetas recortadas en los tejados a modo de almenas para reflexionar sobre la dominación del terreno y de sus habitantes. Preocupado por la pérdida de tradiciones y costumbres cuando se cruzan fronteras, Navarro recuerda a otra cantante, a Violeta Parra -a quien define como “la Woody Guthrie chilena”- y se hace la misma pregunta que ella: ¿es posible evitar que la historia se olvide?