La TATE Modern de Londres acaba de inaugurar The Tanks (los tanques), el primer fruto de las obras de ampliación que aumentarán el espacio expositivo del museo en un 70%. Un proyecto que, como la remodelación que se hizo en el 2000 de la fábrica de energía para acoger el centro, se ha encargado a los arquitectos Herzog & De Meuron que, además de habilitar estos antiguos depósitos de gasolina, realizarán un nuevo edificio junto al ala sur de la Bankside Power Station.

Ubicados en los sótanos del edificio, el acceso a los nuevos espacios se realiza a través de la mítica Sala de Turbinas y se espera que, como sucedió con este espacio en su día, estos tanques de estancias circulares y salas circundantes supongan un nuevo hito para la exhibición del arte contemporáneo en el Reino Unido. Para ello, la TATE Modern no sólo ha querido que se respetara la estética industrial que recorre y caracteriza al museo sino que, además, ha decidido inaugurar estos espacios con una programación novedosa en tanto en cuanto se dedicarán en exclusiva a la performance y el arte de acción, medios artísticos que, incluso cuando pasen las quince semanas que durará este festival inaugural, seguirán llevando la voz cantante en la programación de los tanques. La elección de ubicar en estos espacios un tipo de arte inmaterial y efímero -con programaciones de danza, acciones, happenings y filmaciones- tiene que ver por un lado, con el resurgir de la performance como arte (como prueba de ello la exposición que el MoMA dedicó a Abramovic, la nominación por primera vez a los Turner de un performer como Spartacus Chetwynd o en la propia TATE, el proyecto que inaugurará, en pocas semanas, Tino Sehgal en las salas de Turbinas); y, por otro lado, con el descontento generalizado por la mercantilización de las obras de arte y las bochornosas cifras que maneja el mercado en un ambiente de crisis y pesar global.

La programación de estas quince primeras semanas contempla proyecciones de trabajos históricos pero poco conocidos como los de las artistas Susan Lazy y Lis Rhodes (que además el museo ha adquirido para sus fondos), así como intervenciones puntuales (por días) de artistas como Ei Arakawa (del 24 al 29 de julio); Tania Bruguera (del 30 de julio al 15 de agosto); Jeff Keen (del 18 al 23 de septiembre) y muchos más. Una programación en la que muchas de las actividades son gratuitas y con las que la TATE Modern pretende democratizar un arte por lo general marginal con lo que, además, se acaba de convertir en el mayor expositor permanente de arte de acción del mundo.

Imagen: Vista del interior de The Tanks.