Las influencias en las artes plásticas pueden venir desde cualquier territorio. La literatura, el teatro, la narración que se acerca a la épica, a la leyenda, es una de las fuentes de inspiración de Carlos Basualdo (1977, Argentina). Su trabajo La cabeza de Goliath,(2014) una instalación de grandes dimensiones que ocupa visualmente parte del Palais de Tokio es una buena muestra de esto. Basualdo intenta colocar al hombre en el centro de la creación, del Universo, un ser capaz de verlo todo pero víctima de un entorno que es incapaz de cambiar. La instalación es una variación escultórica donde el volumen y la materia nos hacen pensar en un meteorito, y reflexionar sobre el Universo, sobre la gravedad y la monumentalidad, sobre el destino y lo improbable. (Palais de Tokio, desde el 6 de junio)

Imagen: Eduardo Basualdo, The End of Ending, 2012.