Rosa Olivares

Desde su exposición en Alcalá 31, en 2009, no había expuesto individualmente en Madrid Pierre Gonnord. Vuelve como uno de los platos fuertes de PhotoEspaña, sin duda una de las exposiciones que más van a gustar a un público siempre rendido a la magia y a la belleza de la obra de un artista ensimismado en su trabajo. La recolección de rostros, de personajes, de individuos y de historias colectivas, sigue siendo el eje del trabajo de Gonnord que esta vez ha buscado en las comunidades hebreas de Venecia, entre los pescadores portugueses, y en las comunidades de los pantanos de Alabama en la profunda América del Norte. Del resultado que nos muestra en esta exposición en su galería habitual Juana de Aizpuru, podemos resaltar su profundización en los rasgos más sutiles de la personalidad de sus retratados, ese toque que convierte un retrato de una persona real en un símbolo de un estado anímico, en una definición de una situación social. La idea de colectivo, de pertenencia a una raza, a un gremio, a un lugar, definido en el título de la serie de retratos, alude claramente al territorio como núcleo de unión y definición. Un territorio que marca desde el aspecto físico a los entresijos del alma. En esta ocasión estas personas que nos miran desde sus bellísimos retratos nos hablan de su tristeza, de su soledad, de una forma más clara, apenas escondida detrás de la belleza de la juventud, de la diferencia de unos rasgos raciales… nos hablan de alguna manera del alma del artista, de una soledad y de un silencio en el que sin duda Pierre Gonnord vive al menos durante largas etapas de su vida.

Imagen: Pierre Gonnord. Julia, 2011. Cortesía del artista y Galería Juana de Aizpuru, Madrid.