La TATE Modern de Londres acaba de comenzar la construcción de un nuevo edificio anexo a su mítica sede a orillas del Támesis, una antigua fábrica rehabilitada, que costará unos 350 millones de dólares. Un proyecto que se ha dado en llamar TATE 2, que llevarán a cabo los suizos Herzog & De Meuron y que inicia las obras con un 75% de su presupuesto recaudado y es que la institución británica, y en especial su patronato, ha querido asegurarse la mayor parte de los fondos destinados a esta ampliación para no alargar en demasía el plazo de edificación, ni quedarse a medias con las obras. Una medida preventiva sensata, según los tiempos que corren, que de hecho ha retrasado bastante los planes de ampliación trazados en un primer momento, cuando se quería hacer coincidir la apertura de los nuevos espacios con el comienzo de los Juegos Olímpicos de Londres pero ahora, en función de este nuevo plan más factible, viable y coherente, se prevee que las obras finalicen en 2016.