Hay artistas a las que no se les hace justicia mientras trabajan, mientras permanecen vivas, y parece que es al final de su vida, o mucho peor, tras su muerte, cuando su obra se reconoce en su justa medida. Louise Bourgeois aparece siempre como el epítome de este síntoma de olvidos conscientes, trabajando toda su vida aunque no es hasta 1982 cuando el MoMA le dedica una retrospectiva y, a través del gigante del arte, se ve reconocida su obra. Bourgeois tenía 71 años.

Recientemente despedimos a Carol Rama, una pintora paralela, distante, alejada de los grandes reconocimientos, outsider si se quiere, ignorada dentro de la historia del arte oficial de las vanguardias del siglo XX. En los 60 y 70 mantuvo contacto directo con otros nombres sí reconocidos hoy, como Luis Buñuel, Orson Welles, Man Ray o Andy Warhol. Ha sido el MACBA de Barcelona quien exponía su trabajo hace unos meses, intentando posicionar a la artista en su justo lugar. Su producción, cercana a temas desenfadados, eróticos y sin tapujos, le sirvió como terapia vital, siendo una artista autodidacta. En 2003 recibía el León de Oro de la Bienal de Venecia, en reconocimiento de toda una vida de creación. La artista italiana fallecía hace unos días con un tardío homenaje en forma de exposición, que justamente se encuentra itinerando en varios países; justicia poética que deja el trabajo de Rama para disfrutar y reconocer por las generaciones siguientes.

 

Una de las obras de Carol Rama en el MACBA.

Una de las obras de Carol Rama en el MACBA.

Una de las obras de Carol Rama en el MACBA.

Una de las obras de Carol Rama en el MACBA.