Empieza la temporada con”apertura”, “abiertis”, “weekend gallery”, recorridos culturales en todas las ciudades con galerías de arte, pero en Madrid además se realiza la primera feria de arte de la temporada, SUMMA, una feria joven que pretende renovar un modelo de feria de arte tradicional aproximándola a la idea de feria curada por profesionales reconocidos. Tal vez lo más destacable de esta edición, al margen de la cuestionable relación entre comisarios y percepciones comerciales del arte, entre feria y planteamientos teóricos, sea la evidencia de que los nombres de las galerías están cambiando, de que seguramente movidos por una crisis voraz el escalafón se mueve, que las ganas de renovación son generalizadas y de que son muchos los que apuestan por nuevas opciones, que tal vez después de todo no son tan diferentes. SUMMA se celebra en la nave 16 del Matadero de Madrid (acondicionadas al efecto por el estudio de arquitectos Nieto & Sobejano) del 18 al 21 de septiembre. Arranca esta edición con la presencia de 75 galerías expositoras con representación internacional y con secciones profusamente curadas, hasta el punto de que la nota de prensa parece más un curriculum de talentos que un avance sobre una feria comercial que, creo, que es de lo que estamos hablando. Además del habitual lenguaje que emplean todas las ferias del mundo, especialmente las españolas (creo que se deberían leer los encargados de comunicación las notas de prensa para no caer en los mismos tópicos) como: “promueve un nuevo modelo de feria que se adapta a las exigencias de un coleccionista emergente, ávido por conocer los nuevos valores del arte” o “Pretendemos introducir nuevos talentos internacionales a un público iniciado en el arte, venidos de todas partes del mundo, que harán de Madrid el cónclave para el arte contemporáneo, con una feria que busca el éxito tanto comercial como artístico”, la feria no ofrece grandes innovaciones. Bueno, sin duda la intención es buena en una feria que recoge los restos de la fallida feria de fotografía MADRIDFOTO y presenta una sección de diseño, sin duda en la línea de la antigua Estampa, para atraer a compradores de arte y, porque no, a fin de cuentas no están tan separados estos dos términos; de decoración.
La lógica y natural pretensión comercial de una feria se oculta tras la presencia de comisarios/curadores para casi todo: Juan de Nieves (su nombre suena entre los posibles comisarios españoles de la Bienal de Venecia) como director artístico de la feria; Gloria Moure (que ya trabajó con Juan de Nieves en el CGAC) y Marina Fokidis como directoras de la sección Transversal; Sección UP, comisariada por Carolina Grau, dedicada a a galerías con menos de cinco años de existencia; Octavio Zaya se encargara de comisariar los Encuentros, algo similar a lo que hace ARCO y todas las demás ferias de charlas de expertos, teóricos y similares. Nos ahorramos los curriculums de todos ellos porque es obvio que son excelentes todos. Dicho todo esto y destacando el valor de organizar una feria cuando todavía la gran mayoría todavía tiene arena de la playa en sus zapatos, celebrar la energía de las 75 galerías participantes y la ilusión de todos ellos, que ojala se vea recompensada con un éxito más comercial que artístico, pues este se supone y aquel es necesario medirlo con realidades. Una nueva feria nunca está de más, y septiembre ciertamente es tal vez el único mes del año que no tiene feria. Lo que me sorprende es la necesidad de hacer una feria que no parezca una feria pero que finalmente sea una feria. Esperemos que el público además de disfrutar con las charlas, las obras y la grata compañía, no se olvide de que lo que tienen que hacer sobre todo es comprar.