Los meses de julio y agosto por lo general nunca copan la atención del sector mercantil del arte dado que muchas de las principales casas de subastas esperan al regreso de las vacaciones para sacar a la venta nuevos y codiciados lotes. Sin embargo, aquellos que no puedan esperar, siempre pueden acudir a subastas que se realizan en emplazamientos veraniegos como Cannes u otras ciudades costeras que aprovechan sus hoteles para mucho más que albergar a los turistas. Una de las subastas veraniegas más famosas es la de la casa Jean-Pierre Besch en el Hotel Martinez de Cannes. Así es que, para los coleccionistas más impacientes y avezados, las subastas veraniegas siempre serán una oportunidad de encontrar obras que muy probablemente no se verán el resto del año.