Esta semana se ha presentado la muestra Soto en el parisino Centre George Pompidou que permanecerá abierta hasta el 20 de mayo. En ella se podrán visitar veinte piezas del artista venezolano Jesús Rafael Soto (Ciudad Bolívar, 1923-París, 2005), unas piezas que se muestran por primera vez y que corresponden a una donación de la familia del artista en concepto de pago de impuestos. Esta donación, en la que también se incluían obras de Carlos Cruz Diez, enriquece la colección de arte cinético del museo, que tan sólo contaba con cinco piezas de estos artistas.
Jesús Rafael Soto es uno de los principales representantes de la revolución cinética en la Europa de la década de 1950. Como muchos compatriotas venezolanos Soto emigró a la capital francesa. Allí vivió durante toda su vida, cruzándose con destacados artistas del momento como Yves Klein o Jean Tinguely. En sus inicios en París su trabajo partía del arte abstracto que derivó hacía el cinetismo gracias al uso de materiales como el plexiglás que le permitían dar efectos vibrantes. Años después se declinaría por el metal, creando alguna de sus piezas más representativas a partir de varillas suspendidas que permitían al espectador formar parte de su creación. Como apunta el comisario de la muestra Jean-Paul Ameline el artista “quiso que fuera el propio ojo el que hiciera moverse al cuadro” por lo que al contrario que otros artistas del movimiento, no incluyó motores o máquinas para lograr el efecto de movimiento.
A través de estas piezas datadas entre 1955 y 2004 es posible conocer la trayectoria de un artista que, ante todo, estaba interesado en experimentar, en el movimiento y en los colores, primarios e intensos, como elementos propios de su forma de entender la vida.
Imagen: Jesús Rafael Soto. Cuadrado, tabaco y vibración, 2004.