OPINIÓN

¡Señoras y señores, comienza el espectáculo! Esta semana se da el pistoletazo de salida para la nueva temporada expositiva en España, simbolizada por la apertura colectiva de las galerías madrileñas agrupadas en Artemadrid. Son tres días en los que en horario de mañana y tarde se invita a visitar las distintas galerías madrileñas, una inauguración que pretende ir más allá de las habituales, sedientos ya de arte después de unas vacaciones demasiado largas, y atraer… atraer ¿a quién? No se me ocurre muy bien a quién, además de a los de siempre, se puede atraer con una convocatoria realizada a través de las invitaciones habituales y del respaldo de algún suplemento de cultura de los diarios madrileños, sí, esos que sólo leemos los que vamos a las galerías de arte, a los cines en versión original… los de siempre vamos, los habituales.


Se abre la temporada según algunos con un derroche de optimismo, pero realmente haciendo lo mismo que se viene haciendo hace años en ciudades de todo el mundo: reforzando el inicio de temporada, la primera inauguración, como símbolo de reencuentro, puesta en marcha de toda la maquinaria. Que finalmente las galerías madrileñas se pongan de acuerdo y organicen una reapertura conjunta es un síntoma de buena salud organizativa, pero realmente nada más. Son sólo tres días, unas copas, algún canapé y muchos saludos. Algo que se hace, ya digo, desde hace años en muchas de las ciudades europeas con galerías de arte. Pero, con hacerlo tarde y todo, es un buen gesto, simbólico, pero positivo.


Se abre con esta “Apertura” una temporada que va a ser muy difícil, más aún de lo habitual. Y nos va a hacer falta a todos más que optimismo, realismo. Es decir, saber cuál es la situación y analizar y poner en práctica acciones que necesariamente deben ir más allá de una inauguración conjunta. Lo primero sería darse cuenta de que el arte contemporáneo necesita una mejor imagen, que los agentes del sector debemos comprender que las relaciones profesionales entre todos nos refuerzan a todos. Saber que para atraer a nuevos visitantes que vengan más días que estos tres de apertura hace falta más información, más normalización del arte, saber quién es el público. Y acercarse a él, informándole de lo que se hace.


No estaría de más reforzar la enseñanza del arte, que prácticamente no se da en todo el bachillerato, y en la universidad no se llega al arte actual, pero con la que está cayendo y los recortes que se anuncian en la enseñanza general, creo que habrá que organizarse de otra manera. Pero es difícil que la gente se interese por algo que no conoce, que resulta complicado de entender y que además es feo casi siempre. Y si no que se lo pregunten a los que hacen cola en el Thyssen para ver la muestra de Antonio López.


Buscar y encontrar formulas de supervivencia y crecimiento sin contar con la administración, ni central ni local, va a significar todo un reto para todos. Vamos a necesitar mucho optimismo, y mucha solidaridad en un sector en la que no suele abundar.


Otra cosa buena de esta “Apertura” es la oferta múltiple y variada de artistas y exposiciones: colectivas e individuales, fotografía, pintura, dibujo y vídeo, españoles y extranjeros. Muy bien. Nombres conocidos y desconocidos. Excelente. Y artistas españoles nuevos, menos nuevos, y alguno ya bien conocido. Mejor aún. Una imagen de la realidad que puede ayudar a que todos nos interesemos, de nuevo o por primera vez, por ir a ver arte en las galerías: esos lugares que están por toda la ciudad, son agradables, de entrada gratuita y en los que no hace falta ni pagar entrada, ni comprar ni hablar con nadie, con mirar y disfrutar es suficiente. Fácil, cómodo, y gratis. Como dice Calamaro, si es gratis, ¿why not?

Thomas Struth. Detalle de Museo del Prado 8 (Madrid, 2005), 2005. Cortesía del artista y Marian Goodman Gallery, Nueva York y París