En la segunda mitad del siglo XIX se empezaría a usar un dispositivo totalmente nuevo para ver y proyectar imágenes. Con un uso científico, pedagógico y cultural que rápidamente se convirtió en masivo. Se trata de las diapositivas, universalmente conocidas como slides, su nombre inglés. Hoy en día están prácticamente en desuso, salvo algún uso artístico, superadas por la proyección de vídeos, imagen latente, ordenadores, etc. Entre la pintura en el museo y las nuevas tecnologías, el carrusel de diapositivas tiene un lugar en la historia de la imagen que para algunos nos retrotrae a nuestros estudios, a años pasados, y a otros les suena a pasado remoto, algo así como vintage.

El Museo del Eliseo realiza desde junio hasta septiembre una de las primeras muestras exclusivamente desarrolladas a través de este soporte: Slides. La historia de la fotografía proyectada, veinte proyectos realizados para ser expuestos específicamente sobre este soporte inmaterial que aborda directamente nuestros sentidos. Las obras expuestas son: Marcel Broodthaers (1924–76), Jan Dibbets (1941), Charles (1907–78) y Ray (1912–88) Eames, Peter Fischli (1952) y David Weiss (1946–2012), Ceal Floyer (1968), Gisèle Freund (1908–2000), Bertrand Gadenne (1951), Jules Gervais-Courtellemont (1863–1931), Nan Goldin (1953), Dan Graham (1942), Lewis W. Hine (1874–1940), Gerard Ifert (1928) y Rudi Meyer (1943), Ken Isaacs (1927–2016), Runo Lagomarsino (1977), Frederick (1809–79) y William (1807–74) Langenheim, Le Corbusier (1887–1965), Helen Levitt (1913–2009), Antonin Personnaz (1854–1936), Josef Svoboda (1920–2002), Alain Sabatier (1945), Allan Sekula (1951–2013), Robert Smithson (1938–73), Alfred Stieglitz (1864–1946), Krzysztof Wodiczko (1943). Aunque la proyección de diapositivas se empieza a usar a partir de 1850 en la enseñanza y en el campo de la diversión (como una continuación de la linterna mágica), no es hasta la década de los 60 y los 70 del siglo XX cuando su uso será adaptado masivamente por artistas, arquitectos, diseñadores y artista conceptuales. En la muestra podemos ver ejemplos de todo esto, desde fotógrafos a arquitectos y artistas conceptuales. La imagen proyectada cobra vida, una vez más gracias a la luz, una imagen frágil y duradera durante el tiempo que se ilumine, se amplia y ocupa mayores extensiones que su propio cuerpo, para placer y reconocimiento del público. Sin duda una exposición brillante, histórica y que rinde homenaje a un soporte que nos ha servido durante mucho tiempo, y que aún hoy reivindica sus características físicas frente a otros soportes tecnológicos más desarrollados, pero también más fríos y alejados del espectador.

(Slides en Musée de l’Elysée, Lausana, Suiza. Desde el 1 de junio hasta el 24 de septiembre de 2017)