Decía Rosa Olivares en su opinión Hay días que son una mierda que los refugiados ya habían pasado a la cuarta o quinta página de los diarios y han desaparecido de la televisión y hacía un llamamiento a los artistas mientras se preguntaba que dónde estaban ellos ante todo el horror que habita hoy día el mundo. Por suerte, no todo está perdido, todavía hay quien hace de las problemáticas sociales su lucha, como es el caso del colectivo de artistas REDIL (Rubén Díaz de Corcuera e Iñaki Larrimbe) y, en general, de la ciudadanía vasca que colaboró en laboratorio Derechos Humanos y Creación Artística 2016,  convocado por el Centro Cultural Montehermoso Kulturunea. El resultado ha sido Sin refugio, la exposición de arte político que se inauguró el pasado 15 de diciembre y que podrá verse hasta el 16 de enero. Para la realización de la muestra se ha tratado el problema de las migraciones forzadas y de toda aquella gente que busca asilo, que huyen de las guerras, del horror, de la injusticia; y a dicho problema se contrapone la anestesia moral de la ciudadanía originada, en parte, por la sobre-exposición a este dolor en los medios de comunicación.

En ello se centra Sin refugio, en el abuso de la imagen y, como consecuencia, la aparente poca humanidad del resto de personas. Del mismo modo, en la exposición también se saca a la luz la incapacidad de la imagen para generar un compromiso debido a su vida efímera. Tan pronto como llega e impacta, cae en el olvido. Parte de las obras que se exhiben están todavía sin acabar bajo la premisa de la artista cubana Tania Bruguera: “El arte político comparte con aquellos que lo encuentran, no se les impone; se define mientras se hace; es una experiencia, no una imagen”.

(Sin refugio, en Centro Cultural Montehermoso Kulturunea, Vitoria. Del 15 de diciembre al 16 de enero de 2017)