El artista Carlos Motta (Bogotá, 1978) recibía, hace algunas semanas, el premio principal de la tercera edición del Future Generation Art Prize, que compartía con el artista Nàstio Mosquito. Ahora afronta su primera retrospectiva en el Röda Sten Konsthall de Suiza. Carlos Motta: For Democracy There Must Be Love (debe haber amor para haber democracia) presenta una selección de instalaciones, vídeo, esculturas, y documentación de distintos trabajos desde 2005 a la actualidad, mostrando ampliamente el interés de Motta por la representación democrática y las libertades individuales y colectivas frente a la represión. El trabajo del artista reflexiona sobre las culturas prehispánicas y coloniales y el pensamiento queer actual, cuestionando las imposiciones sobre el género, la raza, la etnia o el sexo. La instalación Nafandus, de 2013, incluye tres películas que van desde la homoerótica prehispánica en América a la represión sexual durante la colonización del continente, pasando también por las luchas políticas LGTBI de los últimos 40 años. Una muestra amplia en la que el mensaje más evidente es que lo necesario de la revolución, en pos de la democracia, no puede llegar sin el amor. (Carlos Motta: For Democracy There Must Be Love, Röda Sten Konsthall, Suiza. Del 24 de enero al 22 de marzo de 2015).


Imagen: Carlos Motta. Nefandus, 2013.