Los géneros clásicos de las bellas artes, a saber las naturalezas muertas y los bodegones, el retrato, el paisaje, los temas religiosos y los históricos; vivieron un renacer con la invención de la fotografía. Un nuevo arte que partía de cero y que, por tanto, no era de extrañar que tomara el gran arte de la pintura como referente. Un referente que, ciento ochenta años después, se mantiene vivo en la obra de muchos fotógrafos contemporáneos. Artistas que revitalizan y redescubren con sus cámaras las iconografías clásicas de las bellas artes.

La exposición que acaba de inagurarse en el CaixaForum de Madrid, tras su paso por la sede de Barcelona y la National Gallery de Londres, aborda precisamente el modo en que la fotografía se relaciona estilística e iconográficamente con la pintura: tanto en los orígenes del medio como en la actualidad, ya sea como homenaje o como crítica, como imitación o como revisión. Una muestra que pone en paralelo los descubrimientos y las estrategias que los fotógrafos de distintas épocas idearon y utilizaron en sus obras, enseñando al espectador cómo todo arte ha sido contemporáneo y cómo las obras de cualquier época, ya sea una bodegón del siglo XVII o una fotografía de Julia Margaret Cameron, en su día fueron tan radicales y pioneras como lo son hoy en día las creaciones de algunos artistas contemporáneos.

Con una espectacular selección de artistas, Rineke Djikstra, Sharon Jones, Jeff Wall, Richad Learoyd, Beate Gütscho, Tina Barney, Richard Billingham, Luc Delahaye, José Manuel Ballester u Ori Gersht entre otros, esta muestra esencial se podrá visitar en Madrid hasta el 15 de septiembre.

Imagen: Richard Learoyd. Man with Octopus Tattoo, 2011. Cortesía de la artista. Colección Louise Franck, Londres.