Estrella de Diego, catedrática del Departamento de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid, analiza el fenómeno del turismo y su esencial relación con la representación de la cultura en su libro Rincones de postales: Turismo y hospitalidad, publicado dentro de la colección Cuadernos de Arte Cátedra en este mes de febrero. En un tiempo en el que el viaje se ha “democratizado” y frente a las puertas de los museos se forman interminables colas de gente, parece imposible soslayar el peso del turismo en un análisis profundo de la cultura, de su percepción y de su construcción. Una sala de exposición llena de visitantes de distintas partes del mundo que se arremolinan alrededor de una imagen parece la metáfora perfecta de una cultura cada vez más global y cada vez más icónica.
Desde sus inicios, el turismo se ha configurado como un terreno fundamentalmente visual: desde el reclamo publicitario que anima al viajero a desplazarse, hasta la experiencia misma del viaje una vez que se ha llegado al destino, el viajero -o el turista- percibe y construye una imagen del mundo. De Diego complejiza esta visualidad del fenómeno turístico insistiendo en la crucial diferencia entre el ver y el mirar, y en cómo esta diferencia puede convertir la promesa de descubrimiento y aprendizaje que es el viaje en un paseo complaciente por decorados que ficcionan realidades. Cada vez son más los turistas y, sin embargo, el desplazamiento sigue resultando profundamente contradictorio a ese respecto: ¿de qué sirve desplazarse para ver si siempre se mira desde el mismo sitio (una guía de viaje, un mapa, un mirador)? ¿Es posible mirar más allá de uno, desplazarse más allá del estereotipo, para ver al otro? Tras el regreso, lo que queda es el producto típico, el souvenir, la postal, el recuerdo y la prueba de que el viaje ha tenido lugar, y todo queda en casa, como siempre, como si uno no se hubiera desplazado nunca.
(Rincones de postales: Turismo y hospitalidad. Editorial: Cátedra.)