Richard Ford fue uno de los grandes viajeros que en siglo XIX recorrió España hablando de sus distintas facetas. Un modo de vida que se acoplaba a la perfección a un momento histórico en el que el movimiento romántico estaba en plena eclosión, y así la literatura de viajes se convertía en el perfecto acompañante para una sociedad deseosa de conocer los misterios más recónditos de cada lugar. Ford se traslada a España entre 18030 y 1833, y viaja por el país culminando su trabajo en su famoso libro Manual para viajeros por España y lectores en casa, donde confronta de forma crítica los tópicos que existían sobre los habitantes de las distintas regiones. Más allá de sus letras, Ford realizó numerosos dibujos en sus rutas durante los tres años de estancia en España, que sin embargo no aparecían en las distintas ediciones de su Manual. Francisco Javier Rodríguez comisaría en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en colaboración con la Fundación MAPFRE, la primera exposición de estos dibujos, de una faceta poco conocida de Ford. Un total de 203 dibujos que buscan recrear las rutas de Ford por España por lugares como Almería, Barcelona, Extremadura, Santiago de Compostela, y por supuesto Sevilla y Granada, donde fijó su residencia. El género del paisaje, con tintes documentales y realistas pero desde los ojos de un romántico (ya vemos algunos tintes orientalistas), son algunas de las cosas que anticipa el trabajo de Ford. El detallismo y la precisión de las obras es máximo, respondiendo a la etiqueta de “curioso impertinente”, como Ian Robertson denominó a los viajeros de la época. (Richard Ford. Viajes por España (1830-1833), Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid. Del 25 de noviembre de 2014 al 1 de febrero de 2015).


Imagen: Richard Ford. Granada. Alhambra. Nicho en la entrada del Salón de los Embajadores (Escena orientalista), 1830-1833.