Helmut Newton, Guy Bourdin, Bruce Weber, Richard Avedon o Peter Lindbergh son, indiscutiblemente, grandes fotógrafos de moda del siglo XX. Ya sea por las personas fotografiadas, por la técnica utilizada o por el contexto social en el que se encontraran, todos marcaron un antes y un después en la manera en que se retrataba, sobre todo, a las mujeres. Grandes marcas de moda se han servido de las imágenes que estos fotógrafos tomaban para sus campañas y han sido portada en revistas de todo el mundo (Vogue, Vanity Fair, Marie Claire, Elle, Harper’s Bazaar o Life, entre muchas otras). Hubo un tiempo en que todas las celebridades deseaban posar para alguno de estos fotógrafos. Hoy en día, a estos nombres habría que añadir también el de Michel Comte, que comenzó su carrera a principios de los años 80 y se ha posicionado como uno de los importantes fotógrafos contemporáneos del mundo de la moda, el retrato y la publicidad. La Térmica de Málaga ha querido bucear en su trabajo y ha organizado una exposición antológica bajo el nombre Michel Comte. Retratos, que se inaugura el 10 de febrero y podrá verse hasta el 14 de mayo. La exhibición recorre la carrera del suizo a través de 40 fotografías tanto en blanco y negro como en color; y muestra retratos tomados durante su etapa como colaborador con Vogue y Vanity Fair a personajes icónicos del mundo de la moda y la publicidad como Louise Bourgeois, Tina Turner, Catherine Deneuve, Jeremy Irons, Miles Davis, Mike Tyson, Sofía Loren o Giorgio Armani.

Comte supo que quería dedicarse a este tipo de fotografía cuando conoció en París a Karl Lagerfeld en 1979. Desde entonces, ha capturado imágenes de una gran sensibilidad en las que trata de reflejar el mundo interior del personaje ante el que se encuentra. Una mirada hacia lo más hondo y lo más humano de grandes figuras de la sociedad que, muchas veces, pueden ser consideradas superficiales y arrogantes. Además de realizar el retrato a la persona en cuestión, Comte también trata de acercar al espectador con su imagen el testimonio de la época en que fueron tomadas –generalmente en las décadas de 1980 y 1990–. Comte siempre ha tenido predilección por la mujer para sus obras, mujeres rodeadas de glamour pero envueltas en un halo de intimidad, de fuerza y de vulnerabilidad a la vez. Pero no sólo de esto se nutre la producción del artista, movido por el interés y la curiosidad de su entorno y el mundo en el que vive, unido a los continuos viajes que ha realizado en colaboración con organizaciones humanitarias, Comte también ha fotografiado el lado oscuro del planeta, la otra cara del ser humano.Afganistán, Haití, Tíbet, Sudán del Sur o Bosnia, entre otros, han sido algunos de los lugares objeto de su cámara. La mejor definición que se puede hacer a la fotografía y al propio Comte la realizó la actriz Geraldine Chaplin –retratada por el suizo en numerosas ocasiones– que afirma que es “un caballero andante de la fotografía: un vagabundo, un aventurero, un nómada con la cámara”.

(Michel Comte. Retratos en La Térmica de Málaga. Desde el 10 de febrero hasta el 14 de mayo de 2017)