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El fotógrafo Ren Hang no tenía mucho que decir sobre sí mismo. Era hasta tal punto introvertido, que solía rodearse de gente que pertenecía a sus círculos más cercanos para desarrollar su obra. Este año, 2017, iba a ser el de su año de consagración, de abrirse camino en el mundo del arte y de su reconocimiento como uno de los fotógrafos más importantes del panorama actual; pero su carrera se ha visto truncada al morir de manera repentina a la edad de 29 años. El FOAM de Ámsterdam y el Museo de Fotografía de Estocolmo comenzaban el año con dos exposiciones monográficas sobre él, a lo que se suma la reciente publicación de la editorial Taschen de un volumen dedicado exclusivamente al joven fotógrafo.

Dos día antes de morir el artista chino publicaba su última fotografía en la red social Instagram. Ai Weiwei había apadrinado a Hang considerándolo uno de los artistas más importantes emergentes chino. Además, les unía una actitud crítica con el régimen de su país. Esta “adopción” por parte del activista y artista chino se produjo en el año 2013, cuando Ai Weiwei lo añadió a la exposición colectiva Fuck Off 2 celebrada en el Groninger Museum.

Se habla mucho de los motivos por los cuales Ren Hang decidió quitarse la vida, él mismo hablaba sin tapujos sobre su depresión, dejando constancia en su página web, bajo el título My depression, un conjunto de anotaciones y poemas sobre sus obsesiones, su desesperación y sus crisis existenciales. El reconocimiento internacional no le había traído el sosiego y la tranquilidad que podría esperar en sus problemas, los cuales se vieron agravados por los acontecimientos políticos globales.

Su obra experimentaba con el desnudo, lo que le ocasionó problemas en su país natal, una China que censura todo aquello que tiene que ver con el desnudo y que las propias autoridades persiguen. Al verse imposibilitado a la hora de desarrollar su trabajo en su país, las puertas del resto del mundo se le abrieron, mostrando su obra en países como Holanda o Alemania, pero sabiendo que nunca vería expuestas sus fotografías en Pekín, la ciudad en la que residía desde los 17 años. Amberes, Copenhague, Frankfurt, Nueva York o París han visto su obra expuesta y el British Journal of Photography lo ensalzaba como uno de los grandes fotógrafos de la nueva generación en China.

Sus imágenes eran impactantes, incomodando en ocasiones al espectador, reflejando la hiperactividad creativa por la cual comenzó su aventura como fotógrafo en un apartamento de Pekín, captando la absoluta sexualidad, libre de prejuicios. Hombres y mujeres envueltos en un aura construida con animales, alimentos u objetos cotidianos, desde la melancolía hasta el órgano sexual, su obra era poesía visual.